Me refiero a aquellos mensajes que les decimos a los niños y niñas para fomentar su autoestima, su coraje e independencia. Son aquellos en los que indirectamente va ligado nuestro apoyo, confianza y amor. Son mensajes positivos, motivadores, cargados de mucho más que palabras. Son los mensajes que se dicen desde el corazón; no para convencerlos a que nos hagan caso.
“Vos podes! Animate! Confío en vos. Seguí así. Yo voy a estar acá. Vos solo lo vas a lograr. Tenete paciencia, ya lo vas a alcanzar. Yo sé que vos podes. Te felicito! Excelente! ¿Viste que lo sabías? Estoy muy orgulloso/a de vos. Sos muy inteligente. Esa es una muy buena idea. Gracias por ayudarme. Tenes un gran talento en… Sos muy bueno con… ”
Todos estos son ejemplos que les indican a los chicos y chicas que los están mirando, que les están prestando atención, que cuentan con apoyo externo. Y todos apuntan a la identidad. A remarcarles características que todavía no descubrieron de sí mismos o en las que todavía no confían. Y que necesitan que se las muestren. Por eso, los mensajes tienen que ser principalmente reales y acordes a la edad, ya que sino ellos no lo creerán.
Esto nos lleva a la importancia como padres o adultos referentes de niños, niñas o adolescentes a detectar en ellos sus dones y talentos, aquello en lo que se destaquen, para que ellos también lo vean en sí mismos. Ser espejos. Ofrecerles una mirada cálida y contenedora sobre sus características y personalidades. El objetivo es generar una estimulación emocional temprana y desarrollar un mejor auto concepto. Confirmándolos y marcándoles aquello que los hace diferentes y únicos. Valorando sus aspectos positivos y sus virtudes!
Este tipo de mirada amorosa es sumamente necesaria y generadora de una fortaleza interior en cada uno al que se le dirige. Mejora el autoestima y la confianza en sus capacidades y fortalezas. Brinda mayor seguridad en sí mismo y fomenta un identidad positiva, desde lo que sí puede hacer y lograr. Y no desde sus dificultades o debilidades.
Esto no está dirigido a una edad en particular aunque siempre es conveniente empezar desde chiquitos, para que crezcan escuchando estos mensajes empoderadores de manera natural y se desarrollen conscientes de sus capacidades y confiando plenamente en ellas para afrontar su día a día.
Preguntas para reflexionar:
¿Cuáles son los mensajes empoderadores que les hubiera gustado recibir de chicos?
¿Generan momentos de intimidad entre ustedes y sus hijos para transmitir estos mensajes?
¿Cuáles les dicen ahora a sus hijos/as? ¿Con qué frecuencia?
Lic. Florencia Pérez Pandolfo
Psicóloga
florencia.perezpandolfo@gmail.com
@psi.florperezpandolfo

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