Cuando estar conectados no siempre significa estar presentes. No es comunicación. El otro día mientras viajaba a la oficina en el tren, donde normalmente miro por la ventanilla, me sucedió que esta vez lo que llamó mi atención fue en el interior del vagón. Era un espacio casi completo de gente mirando hacia abajo, “absorbidos” por un rectángulo luminoso en su mano…
¿Qué será lo que sucede allí?
Algunos quizás estudian, otros puede que vean su serie, escuchen música, o respondan mails. Yo misma lo hago a veces, pero ¿y el resto de las personas? ¿Existe una comunicación?
¿Será un intento de compensar de alguna manera la falta de presencia en la propia vida? ¿En la vida de los otros y de presencia de los otros en la nuestra?
Porque sí, no hay duda de que los medios tecnológicos -Whatsapp, Telegram, X, Ig, Facebook,TikTok, etc – nos facilitaron formas nuevas para comunicarnos. Pero, ¿realmente nos estamos comunicando? ¿O estamos absorbidos por estas plataformas?
Casi permanentemente a través de todas esas apps, mensajes y audios van y vienen, compartimos videos e imágenes… Pero, ¿qué sucede con la escucha real, con la mirada hacia y desde el Otro, con el contacto de una mano que sostiene, con la posibilidad de la risa o las lágrimas compartidas, de eso que sucede en el encuentro con otra persona, compartiendo presencia?
Se siente lo mismo recibir un chat de “¡Feliz cumpleaños!” seguido de unos emojis; a que alguien toque a tu puerta y con una sonrisa te diga “Feliz cumpleaños!” mientras te mira a los ojos y te da un abrazo?
Si bien la tecnología nos permite la inmediatez de mandar un chat o un audio, dándonos la sensación de “estar conectados”, hay algo en lo que se queda “corto”. Y es que nos deja sin el componente de la calidez que ofrecen la mirada, la escucha atenta, los tonos de voz. En definitiva, de eso que es LA PRESENCIA recíproca de los unos para los otros…
Tal vez la tecnología hoy nos pone ante el desafío de, en un mundo de pantallas, apps e inteligencia artificial que busca atraparnos en un mundo veloz y virtual, tomarnos el tiempo para ir al encuentro del otro allí donde está…en el mundo de verdad.

Consultora Psicológica

