Tareas escolares: ¿cómo acompañar sin estrés ni batallas?

Llegan los chicos del colegio y surge la pregunta: “¿Tenés tarea?”. En ese momento, en muchas casas, comienza un desafío. No es raro escuchar frases como: “Es muy difícil sentarme con él”, “llega del colegio y no quiere saber nada”, “no sé cómo ayudarlo”, “en casa es una batalla”. Pero… ¿realmente tiene que ser así?

Está claro que mamá y papá no son maestros (aunque tengan esa profesión, para sus hijos siguen siendo simplemente “mamá” y “papá”.) El momento de las tareas puede ser una oportunidad para acompañar los aprendizajes, fortalecer hábitos y fomentar la autonomía.

Para que eso suceda, hay algo clave: los chicos necesitan sentirse bien para poder concentrarse. Cuando llegan cansados, con hambre o saturados de estímulos, aprender se vuelve más difícil. Muchas veces pasan de una actividad muy estimulante, como la televisión o los videojuegos, directamente a la tarea. Por eso, antes de empezar, es recomendable ofrecer un pequeño momento de transición: merendar tranquilos, jugar o moverse un rato, sin pantallas.

Para evitar que las tareas se transformen en un momento de tensión familiar, te comparto algunas ideas y sugerencias:

Establecer una rutina clara y predecible. La organización anticipa, calma ansiedades y ayuda a ordenar el día. Por ejemplo: llegar de la escuela, merendar, hacer la tarea y luego tener tiempo de juego u ocio.

Elegir un lugar fijo para trabajar. Un espacio con buena luz, tranquilo y con pocos ruidos. Tener los materiales a mano ayuda a evitar interrupciones.

Reducir distractores. Evitar pantallas cerca (televisión, celular, videojuegos); incluso el celular de los adultos puede convertirse en una distracción.

Alternar momentos de trabajo y descanso. Establecer períodos cortos de concentración con pequeñas pausas. Los timers o relojes pueden ayudar.

Cuidar el ambiente de trabajo. Evitar hacer la tarea en la cama o con la televisión de fondo. Si se desea música, elegir opciones instrumentales suaves y tranquilas.

Acompañar sin hacer la tarea por ellos. El adulto puede explicar de otra manera, dar pistas o acercar recursos, pero la tarea debe ser realizada por el niño.

Promover la autonomía. No se trata de sentarse al lado todo el tiempo ni de corregir cada error, sino de acompañar el proceso sin generar dependencia.

Registrar las emociones. Las tareas pueden generar frustración o cansancio. Si la tensión aumenta, es preferible hacer una pausa y retomar más tarde.

Cuando la tarea se convierte de manera frecuente en un momento de conflicto o el niño muestra mucha frustración, bloqueo o dependencia, puede ser útil consultar con un profesional. Una valoración psicopedagógica puede ayudar a comprender mejor el perfil de aprendizaje del niño y orientar el proceso.

Con acompañamiento y confianza, aprender se vuelve posible.

Micaela Colombo

Lic. Psicopedagogía | Docente Aprendizaje y Desarrollo Infantojuvenil Orientación Vocacional Evaluación y Tratamiento: Abordaje Neurocognitivo IG: @adin.aprendizaje

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