Entendemos a la tristeza como la emoción básica que aparece frente a una pérdida, el duelo es el proceso esperable que atravesamos frente a la misma. En cambio la depresión es un padecimiento de salud mental caracterizado por la falta de voluntad y motivación que afectan significativamente nuestra vida durante un determinado tiempo. Hoy: Diferencia entre tristeza, duelo y depresión.
Estos cuadros pueden coexistir. Por ejemplo el duelo y la depresión cursan con tristeza, una depresión puede verse exacerbada si hubo un duelo en el medio o un duelo sostenido en el tiempo puede evolucionar en un cuadro depresivo.
Acá es cuando la psiquiatría se pone detallista, por lo que una buena evaluación e historizar los síntomas y su comienzo, serán importantes para no diagnosticar ni tratar erróneamente sabiendo el impacto que esto puede generar.
Describiendo más en detalle la tristeza es una emoción básica, incómoda pero necesaria, que aparece frente a una pérdida (material, emocional, vincular, laboral, entre otras). La angustia, del latin «angor» que significa opresión de pecho, es la tristeza llevada al cuerpo. Esa sensación de ahogo que sentimos,como si nos estuvieran estrujando el corazón, es el mecanismo que tenemos para ponerle cuerpo a lo que nos está sucediendo. Como toda emoción básica, es pasajera y no impacta significativamente en nuestra rutina cotidiana,esto significa que nos va a costar un poco más llevar a cabo nuestras tareas, pero podremos hacerlas.
Cuando hablamos de duelo, nos referimos a un proceso, es decir, al periodo de tiempo en el que se sostiene esa tristeza frente a la pérdida de algo/alguien. Duelo no solo incluye el fallecimiento de un ser querido. Atravesamos un duelo cuando nos separamos de un vínculo sexoafectivo, frente a un despido o renuncia laboral, una mudanza, una migración. O bien si te recibirse de la universidad, terminar el secundario, la jubilación, la menarca, la llegada de la menopausia o andropausia, etc.
¿Ven como el concepto de duelo va más allá de la muerte como tal? Hace referencia a las muertes simbólicas también, a aquello que estaba en nuestra vida y que ahora, por un motivo u otro, deja de estarlo. Conlleva tristeza y otras emociones como enojo, culpa o vergüenza. Es personal y singular.
Cuando su duración es menor al año de ocurrida la pérdida y estos síntomas no afectan nuestra rutina, se considera “normal”. Los duelos se acompañan, con amorosidad, empatía, red, escucha y tiempo, tiempo para aprender a vivir con ese dolor de la pérdida, para resignificarlo y transformarlo. Aquellos duelos donde la sintomatología es percibida como muy agobiante o que tienen mayor duración,requieren contención y evaluación por parte de un profesional de la salud mental.
Por último, con el término depresión nos referimos a un padecimiento mental. Según la OMS, a la segunda causa de discapacidad a nivel mundial luego de las patologías cardiovasculares. La depresión es una enfermedad, donde lo que se ve afectado es la voluntad y el ánimo. No es una elección, no es una cuestión de no estar dando lo suficiente o un estado que la persona elija padecer. Es nuestro cerebro poniéndose en modo ahorro, luego de fatigarse por tanta exigencia, propia y social, puesto que vivimos en un mundo capitalista donde siempre tenemos que producir y vivimos con la constante sensación de que nada es suficiente.
Por definición, la depresión es la pérdida de interés/placer en casi todas las actividades, junto con otros síntomas. Por ejemplo: cambios en el sueño, apetito, energía, concentración, o sentimientos de inutilidad/culpa, durante al menos dos semanas. Estos síntomas deben causar gran monto de angustia y/o deterioro significativo en el funcionamiento de la persona. Además de haberse descartado otras causas orgánicas ( por ejemplo anemia e hipotirodismio) o tóxicas ( sustancias o fármacos). Cuando me refiero a deterioro significativo, hablo de que la persona cursando un cuadro depresivo no puede siquiera cumplir con su cuidado básico como higienizarse o levantarse de la cama.
La presentacion puede variar según sexo, edad, nivel socioeconomico y cultural, pero nadie queda exento de padecerla y no es algo que elegimos.
Acompañar, validar y dar espacios de escucha serán fundamentales. Así como el acompañamiento de profesionales de la salud mental para un correcto diagnóstico y tratamiento.
“ No conocían la profundidad, hasta que un día no dió para más. Quedabas esperando ecos que no volverán, flotando entre rechazos, del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer”, dijo Gustavo Cerati.
Armar redes de contención, darnos espacios de introspección, frenar la vorágine al menos unos minutos al día, sabernos vulnerables, sintientes, respetar nuestros procesos. Y algo importante, aprender a gestionar nuestras emociones y observar a nuestro entorno con empatía y compasión, serán factores claves para la prevención.
Derechos de autor. Natalia Belén Lamónico

Médica especialista en psiquiatría MN 161073 II MP 339118
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