Para tener una mentalidad de éxito necesitamos enfocarnos en nuestras metas teniendo en cuenta nuestros valores. Saber hacia dónde vamos, qué queremos y cómo llegaríamos a alcanzarlo, nos da el ímpetu para lograrlo. Para esto, la claridad mental resulta fundamental. ¿Qué buscas alcanzar en los próximos meses?. Hoy: Mentalidad de éxito.
¿Sabías que solo el 8% de las personas cumple sus deseos de año nuevo? Este dato nos hace reflexionar sobre la diferencia entre ponernos metas y llegar al resultado final. La habilidad de la constancia, la persistencia, y el manejo de la frustración nos ayuda a no olvidarnos del horizonte, y saber que podemos desviarnos, pero siempre retomar la ruta.
La mentalidad de éxito consiste en tener el pilar del aprendizaje continuo. una mente abierta que se expande y permite que ingresen conocimientos a la vez que habilita el pensamiento crítico y la autorreflexión.
Definir el objetivo a alcanzar nos ofrece ver el horizonte durante el camino, pero la ruta que transitamos es tan importante como la meta final. La construcción de un sistema que nos invita a definir los pormenores nos permite tener mayor claridad para transitar el proceso y disfrutarlo.
Además, para sembrar este tipo de mentalidad necesitamos seguir accionando a pesar de los obstáculos y fracasos que encontremos. Aceptar que es parte del camino encontrarnos con trabas externas y bloqueos emocionales, nos da el ejercicio de saber caernos para luego levantarnos aprendiendo del infortunio. Vivimos en una sociedad donde la cultura del error no es aceptada como un método funcional. Por lo cual nosotros mismos debemos incorporar ese concepto para lidiar con el entorno y nuestros críticos internos.
La disciplina nos ayuda a afrontar las etapas de desmotivación para accionar, aunque no encontremos las ganas en ese determinado momento. Este punto es clave, ya que a la mentalidad de éxito se la encuentra buscando, al igual que a la motivación, la fabricamos en el día a día a través de “ponernos en acción”. Es accionar, para sentir la satisfacción de lo que estamos haciendo, un “manos a la obra”. A través de un sistema de creación de hábitos, rutinas y ejercicios múltiples, diseñamos una ayuda para seguir avanzando, aunque los pasos sean pequeños.
Por último, la flexibilidad es un comportamiento tan necesario como obligatorio para pensar exitosamente. El descubrir nuevas ideas y verlas como capaces de ser congruentes con uno mismo a pesar de no haberlas creado, nos permite ser permeables es un mundo en constante cambio. Sabiendo así, que podemos ocupar roles distintos según cada circunstancia que se nos presente.
Derechos de autor: Mariana Rizzuti

Coach Ontológico
Abogada
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