En esta nota intentaré brindarte información clara y relevante sobre esta temática. Ya que, como siempre sostengo, el conocimiento es nuestra mejor herramienta para tomar decisiones asertivas. Hoy: Lo natural vs lo farmacológico.
Las plantas han sido utilizadas desde tiempos milenarios para tratar enfermedades y afecciones en personas y animales. Esto se debe a que están compuestas porprincipios activos que tienen la capacidad de modificar químicamente un organismo vivo. De aquí su acción terapéutica; pero también sus efectos adversos, interacciones y contraindicaciones.
Se conoce su utilización como infusiones, ungüentos (pomadas) o consumo directo desde los rituales chamánicos hasta las guerras por lo largo de los siglos.
Con los años, este uso de sustancias naturales se convirtió en blanco de estudio del área científica. De hecho muchos fármacos sintéticos como los conocemos hoy en día, provienen de fuentes naturales. La aspirina por ejemplo proviene de la salix alba (sauce blanco). Más especificamente de la corteza de éste que contiene una sustancia química llamada salicina, con gran efecto antiinflamatorio.
La gran diferencia que hace que la indicación de un fármaco sintético sea más segura, es que esté fue estudiado. Para lograr que sea comercializado, debe pasar por diferentes estadios de evaluación. (Desde laboratorio hasta prueba en humanos) para detectar su funcionalidad, efectos adversos, dosis terapéutica, interacciones y contraindicaciones. Este estudio se denomina ensayo clínico.
En la actualidad cada vez se están realizando más de estos estudios en plantas y sustancias naturales para definir con certeza sus efectos terapéuticos, adversos, dosis y contraindicaciones.
El uso indiscriminado y sin conocimiento de sustancias naturales hace que las personas suelan creer que lo natural es más seguro, más saludable y menos inocuo que lo sintético o farmacológico. Esta idea es alejada de la realidad, ya que como explique anteriormente tienen principios activos y la capacidad de modificar químicamente el organismo.
Por ejemplo encontramos la intoxicación por anís estrellado. (Utilizado tradicionalmente en infusiones como calmante en el cólico del lactante). Fuente de consulta pediátrica regular en la actualidad o la melisa, el boldo y la valeriana que pueden generar somnolencia extrema, mareos o náuseas.
Otras como el ginkgo o la salvia tienen efecto anticoagulante, por lo que, en personas con tendencia al sangrado o en tratamiento con anticoagulantes, están contraindicadas.
Por otro lado, al modificar la química, muchos productos naturales tienen el potencial de generar cambios a nivel endocrinológico (hormonas). Por lo que tal vez las utilizamos para un fin pero si existe una patología de base endocrinológica podemos estar modificando este eje sin darnos cuenta. Por ejemplo la melisa puede tener un efecto supresor de la hormona tiroidea generando alteraciones en ésta.
Más sobre: Lo natural vs lo farmacológico.
Con este texto lo que busco es concientizar, no estoy diciendo que una cosa es mejor que la otra, sino que intento derribar el mito de que lo natural es seguro o inocuo. Es necesario que tomemos conciencia y seamos responsables del uso de ambas y que tengamos en cuenta que combinadas, hay riesgo de mayores efectos adversos.
Ante cualquier duda, si te interesa el mundo de lo natural, siempre consulta con un/a profesional (de preferencia que este formado/a en fitomedicina), para que pueda brindarte información certera y así, evitar complicaciones.
Derechos de Autor: Dra. Natalia Belén Lamónico
Médica Psiquiatra

Nota escrita en exclusiva para revista “Somos Infancia”

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