La incertidumbre como desafío

Que difícil se nos hace actuar sobre lo desconocido. El no saber ni entender qué va a pasar o qué está pasando muchas veces nos altera. Y, esta alteración nos puede perturbar. Titulamos a esta nota: La incertidumbre como desafío

Ese es el momento en el que no podemos pensar con tranquilidad, con coherencia, sintiendo una mezcla de miedo, expectativa, angustia, enojo, mal humor, irritabilidad, ansiedad. Estas son sensaciones que nos nacen ante la incertidumbre, pero que, muchas veces no nos damos cuenta de ellas.

¿Cómo podemos reaccionar ante lo que no conocemos?

La clave está en aceptar que no siempre podemos entender y saber todo, ni tampoco controlar nuestro alrededor. Por lo que deberíamos intentar aceptar más esta sensación de incertidumbre y amigarnos con ella. Ya que es algo de la vida, que siempre va a estar presente allí. 

Sentir y aceptarla es complicado al tender a sentirnos débiles. De ahí a que el no aceptar la incertidumbre muchas veces es el querer demostrarnos que no somos débiles, que todo lo podemos y que podemos manejar todo lo que queramos.

Más sobre: La incertidumbre como desafío

Cuántas veces creemos saber y entenderlo todo, creemos conocernos a nosotros mismos. Y ahí está el problema. La incertidumbre nos viene a decir que sabemos poco hasta de nosotros mismos.

Pero, ¿Y si viéramos la incertidumbre como algo que nos desafía para conocernos más y para aprender a enfrentarnos más a la realidad?... ¿Y si la viviéramos con más adrenalina que con sufrimiento?…
Deberíamos entender que todo lo que da incertidumbre no es malo ni peligroso. Porque, en ese caso, la incertidumbre nos puede llevar a renunciar a diferentes situaciones y a no jugársela. 

«¿Y si no es para mí?» «¿Y si me va mal?» «Ante lo incierto prefiero retirarme». Pero, esa es una «película» que nos hacemos a nosotros mismos.

Intentemos pensar que lo que puede llegar a venir puede ser positivo, así reducimos el miedo a que pase algo negativo sí o sí.

Si luego ocurre algo negativo habrá soluciones. Pero, anticiparse a que algo malo va a ocurrir sin tener la certeza que así sucederá, es algo que no suma sino resta.
Es clave recordar que no conocemos el futuro, y que hay tantas posibilidades a que sea bueno como tantas posibilidades a que sea malo. Entonces, ¿por qué mayormente nos enfocamos en que va a ser malo? .

Busquemos así estar en posición nula: ni pensar que va a ser terrible lo que se viene, ni pensar que va a ser lo mejor (para no tener una gran desilusión si no pasa).

Para finalizar, aceptemos y vivamos la incertidumbre. Aceptemos que no todo siempre depende de nosotros mismos, que hay cosas que van más allá de nosotros y tienen más poder, para así vivir una vida de una forma más genuina y satisfactoria.

Milagros Fanuele

Licenciada en Psicología

fanuelemilagros@gmail.com

Fuente imagen: https://www.hola.com/

Somos Infancia

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida. Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan. info@somosinfancia.com.ar Ig: @revista.somosinfancia

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *