Es común escuchar a padres, docentes y profesionales de la salud dar sermones sobre cómo las pantallas están «arruinando» a las nuevas generaciones. Sin embargo, existe un silencio cómplice sobre una realidad evidente: los adultos están tan (o más) desconectados que los jóvenes. La imagen de un padre pidiéndole a su hijo que deje la tablet, mientras él mismo no puede soltar el teléfono durante la cena, se ha convertido en la nueva norma social. Por ello es necesario abordar el rol de los ciberadultos.
El fenómeno del phubbing: (ignorar a quien tenemos enfrente por mirar el teléfono), ya no es una excepción, sino un hábito. Vemos adultos incapaces de mantener una conversación de diez minutos sin chequear una notificación irrelevante. Algo peor aún: esta distracción se traslada a situaciones de vida o muerte: cruzar la calle sin mirar el tráfico o manejar enviando mensajes de audio, confiando en una falsa sensación de control que la biología desmiente.
El uso compulsivo de redes sociales en los ciberadultos mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia constante. Cada notificación dispara un pequeño pico de dopamina seguido de una respuesta de alerta.
Consecuencia: impacto en el Adulto
Cortisol elevado :El estado de «siempre disponible» genera un estrés crónico que agota las glándulas suprarrenales.
Atrofia de la atención: La multitarea digital reduce la capacidad de la corteza prefrontal para enfocarse en tareas complejas.
Ansiedad social: La comparación constante en redes sociales alimenta sentimientos de insuficiencia y urgencia.
Entonces, ¿Por qué solo hablamos de los niños y las pantallas?. Tal vez, porque para el adulto el uso del celular suele estar disfrazado de «productividad» o «trabajo», lo que genera una validación social que el niño no tiene. Sin embargo, el daño neurológico y vincular es el mismo. Un cerebro adulto bajo el bombardeo constante de estímulos pierde su capacidad de autorregulación emocional, volviéndose más reactivo y propenso a respuestas de irritabilidad y ansiedad.
Comparto 4 pasos prácticos para ganar presencia y quitarle poder al algoritmo:
1. Curá tu entorno de notificaciones
Acción: Desactivá todas las notificaciones que no sean de personas reales (promociones, likes, noticias).
2. Establecé «Zonas Libres de Pantallas»
La incapacidad de sostener una conversación o una comida sin el teléfono rompe el vínculo humano y nos mantiene en una multitarea agotadora.
3. Enfocate en el camino.
La distracción al volante o al caminar es una desconexión total de la realidad física.
Guardá el celular en la mochila o en el asiento de atrás cuando camines o manejes. Por este motivo, te recomendamos sacarlo solo cuando llegues a destino
4. Recuperá tus momentos de «Ocio Real»
Estamos perdiendo la capacidad de estar aburridos, y el aburrimiento es donde nace la creatividad y el descanso mental.
Durante una espera, no saques el celular de inmediato. Volvé a observar a tu alrededor con curiosidad, lleva la atención a tu respiración y a lo que te traen los sentidos aquí y ahora.
De esta forma, compartimos una reflexión final para los ciberadultos: no podés pedirle presencia a los demás si vos estás ausente detrás de una pantalla. El ejemplo es la herramienta más poderosa de cambio.
Verónica Gonzalez
Instructora Mindfulness Profesional
Diplomada en Psicoterapia Integral

Instructora Mindfulness Profesional.
Diplomada en Psicoterapia Integral.
https://www.instagram.com/ramadasa__yoga/

