Tu hijo de 2 años

Te contamos un poco más sobre tu hijo de 2 años

Hay mala fama con esta edad. De hecho se los conoce como los terribles 2 años.

¿Por qué los terribles 2?

Por un lado  porque todavía no pueden regular sus emociones, no las controlan, entonces pasan de la risa al llanto, del llanto al enojo, del enojo al miedo, del miedo a la risa. Y todas esas emociones en 3 minutos y muchas veces sin razón aparente. 

Por otro lado, al ser más autónomos y exploradores, no paran. Esto nos trae como resultado que todo el tiempo prueben límites propios, hasta dónde puede hacer su cuerpo. Y también los límites nuestros como mapadres, hasta dónde me permiten mamá o papá. 

Como todavía hay muchas cosas que no pueden hacer solitos/as, por una cuestión de maduración en ciertas habilidades para su edad, se enojan y frustran fácilmente. Si bien ya se comunican de manera verbal y cada vez van a adquiriendo mayor vocabulario cuando no logran expresarse es probable que reaccionen mordiendo o pegando.

Por eso es importante siempre validar las emociones y explicarles que actuando de esa manera lastima al otro. 

Es un periodo de puro egocentrismo, no pueden ponerse en el lugar del otro. Todo pasa por ellos, incluso las comparaciones de los espacios.

¿Les pasó que al ser pequeño/as veían que el almacén de la casa de la abuela quedaba super lejos y hoy que son adultos al pasar por allí se dan cuenta que estaba a dos casas de por medio? 

Es la etapa del mío, lo cual es completamente esperable porque se afianzan como persona independiente y diferente al otro. 

Al igual que comienzan con esta autonomía hay cosas que les generan verguenza, por ese motivo se esconden cuando hacen caca por ejemplo. 

Creen que todos los objetos tienen sentimientos y vida como por ejemplo los juguetes. No entienden el doble sentido. 

Son muy curiosos, disfrutan de bailar, cantar y enchastrarse. Les gusta ser el centro de atención y hacer reír a los de más.

Pueden comenzar con la selectividad alimentaria, para ello sugerimos; seguir ofreciendo variedad y no forzar. 

Ya comprenden el no, por lo que se la pasan diciendo que no a todo.

Fiorella Natale

Somos Infancia

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