Se trata de un momento único, emotivo, sensible de reconocimiento y contacto. Es sagrado, nada ni nadie puede interrumpirlo. Es maravilloso, donde lo único que importan y prevalecen son las caricias, el olor, la piel y las miradas. Tiempo sagrado que debe ser permitido y protegido.
La Organización Mundial para la Salud (OMS) recomienda que los recién nacidos que no requieran cuidados especiales, deben estar en contacto inmediato, piel con piel, con sus madres durante la primera hora después de nacer.
Este primer contacto piel con piel, es fundamental para su posterior desarrollo, sobre todo para favorecer el establecimiento del vínculo afectivo mamá -bebé.
Es importante el inmediato re encuentro de la díada madre-bebé (contacto inmediato) y la puesta al pecho desnudo de la madre lo antes posible, esto contribuirá a que no se establezcan situaciones de stress, ya que el calor por el contacto corporal piel a piel, el olor materno, los movimientos de cuerpo, la succión del pecho contribuirá a disminuir la ansiedad del bebé en su momento del parto. El bebé se calma y descansa sobre el pecho de la mamá, ya no necesita otra cosa, que permanecer junto a ella, sentirse seguro y contenido….
El bebé al nacer busca contacto visual con su madre, se mueve, cabecea y no para hasta ver el rostro de su mamá. La oxitocina y la endorfina provocan un apego intenso y de dependencia absoluta.
La mayoría de los bebés pueden reptar hasta el pecho de la madre. El bebé primero permanece un rato inmóvil y poco a poco va reptando (mediante movimientos de flexión y extensión de sus extremidades inferiores) toca el pezón y pone en marcha el reflejo de búsqueda. La primera toma produce un alto pico de oxitocina que contrae el útero materno previniendo hemorragias. La oxitocina tiene además un importante efecto antiestrés del que se benefician madre hijo. Un recién nacido que ha pasado por esta experiencia, tiene muchas más probabilidades de mamar de forma correcta de ésta y todas las tomas que vendrán. El bebé al estar junto a su mamá regula su ritmo cardíaco y su respiración, su temperatura, disminuye el llanto, favorece el apego mamá-bebé.
Para el cuidado de ese bebé recién nacido, no se necesitan saberes previos, basta la intuición y el amor materno para comprender y entender las necesidades del bebé.
El recién nacido tiene la capacidad de aprender todo y sus padres son sus maestros, son sus ejemplos. Es fundamental favorecer una relación amorosa madre-hijo. La madre debe permanecer junto a su bebé desde el embarazo en adelante. La cantidad y calidad de tiempo dedicado a mirar, hablar, acariciar, tocar,,,,, favorece y construye esa relación.
La satisfacción de sus necesidades básicas; contacto, alimentación, succión movimiento, constituyen estímulos necesarios para su adaptación y el desarrollo de sus funciones. La mamá que amamanta se vuelve sensible a las necesidades de su hijo, las descubre y las satisface siempre y cuando haya formado un vínculo fuerte y sano .
María Eugenia Faienza
Estimuladora Temprana
Asesora en Lactancia Materna
@estimuladora.temprana

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