La alfabetización siempre ha sido un pilar fundamental en la educación. Pero hoy, más que nunca, parece estar en jaque. A diario, docentes, familias y profesionales nos enfrentamos a una pregunta urgente: ¿Por qué tantos niños y niñas tienen dificultades para aprender a leer y escribir? Hoy: Alfabetización en jaque: desafíos que nos interpelan.
Los desafíos en la alfabetización no responden a una única causa. Son múltiples y complejos, y se entrelazan con realidades sociales, pedagógicas, cognitivas y emocionales. Desde el contexto familiar hasta las políticas educativas, desde las trayectorias escolares hasta las particularidades del desarrollo de cada niño, todo influye.
Uno de los grandes obstáculos actuales es la falta de continuidad en las estrategias de enseñanza. En muchas instituciones, los docentes deben adaptarse a un sistema que cambia de rumbo constantemente, que no siempre prioriza la formación continua ni brinda herramientas efectivas para abordar la diversidad en el aula.
A esto se suma la invisibilización de los procesos cognitivos involucrados en la alfabetización. Leer y escribir no son habilidades naturales: requieren de la conciencia fonológica, del principio alfabético, de la memoria de trabajo, de la atención sostenida… y de un contexto emocional y vincular que habilite el aprendizaje.
El ingreso a la cultura escrita implica mucho más que copiar letras en una hoja. Implica encontrar sentido en lo que leo y escribo, poder decodificar, comprender, producir. Implica también tiempo, acompañamiento y mirada atenta. Pero en un sistema que empuja a avanzar de grado sin haber consolidado lo anterior, muchos niños quedan atrapados en un ciclo de frustración y baja autoestima.
En los últimos años, profesionales de distintas disciplinas han alzado la voz para advertir sobre el aumento en los casos de niños con dificultades significativas en lectura y escritura, muchas veces sin un diagnóstico claro. ¿Estamos frente a un aumento real de las DEA (Dificultades Específicas del Aprendizaje) o frente a un sistema que no está sabiendo dar respuesta a las necesidades actuales? Lo cierto es que la alfabetización se ha vuelto una carrera desigual. Y en esa carrera, el punto de partida no es el mismo para todos.

Desde mi trabajo en el consultorio y en equipos interdisciplinarios, veo cómo cambia la historia de un niño cuando un docente detecta a tiempo, cuando una familia se involucra sin culpabilizar, cuando un equipo sostiene, acompaña y personaliza los procesos. Pero también veo lo contrario: niños que llegan a cuarto o quinto grado sin poder leer con fluidez, que cargan mochilas invisibles de fracaso, que creen que “no pueden”, cuando en realidad no se les dio lo que necesitaban en el momento justo.
La alfabetización no es solo un objetivo escolar. Es un derecho, y como tal, requiere políticas públicas, prácticas pedagógicas actualizadas, formación docente constante y trabajo en red con los profesionales de la salud y la educación.
Hoy, más que nunca, necesitamos volver a mirar con seriedad este proceso. Escuchar a los niños, escuchar a los docentes, generar espacios de capacitación y reflexión. Apostar a una alfabetización que no excluya, que abrace la diversidad, que ofrezca apoyos reales.
Porque leer y escribir no es solo saber letras. Es poder comprender el mundo. Y también poder transformarlo.
Por Josefina Pelayo

Lic. en Psicopedagogía – Especialista en Neuropsicología del Aprendizaje

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