Es el efecto de un trastorno mental del cuidador/a sobre el niño.
Una manera de maltrato infantil, no es muy común, el menor es víctima inducida por su figura parental, es de difícil diagnóstico.
Requiere una observación clínica, hay casos en donde las situaciones ameritan separar al menor de su familia de forma temporaria o permanente.
En este caso abarca desde los malos tratos, falsificación de síntomas hasta el daño físico intencionado.
Esto puede presentarse hasta los 16 años, no obstante es más frecuente en la primera infancia.
Vemos que las consultas médicas que fueron producidas por las tácticas que usó el adulto pueden llegar a presentarse como:
Problemas digestivos, hemorragias o heridas infectadas por materia fecal, manifestaciones neurológicas, simulación de signos utilizando pruebas falsas o adulteradas, fracturas sin sanar.
Usualmente en las pequeñas víctimas las lesiones se encuentran cubiertas.
Por otra parte las lesiones que son más observables son con el fin por parte del adulto las llamadas de atención hacia los profesionales de la salud.
Quiero destacar que en estos casos si llegara a existir una lesión en la cavidad oral y ante la duda de su etiología se debe realizar una interconsulta al odontopediatra para que el enfoque sea interdisciplinario.
El adulto/a puede llegar a obligar al consumo de sedantes y a ingerir productos cáusticos.
Esto puede conllevar a que la cavidad oral se vea afectada en la encía (como sangrado, erosiones), paladar (edema), labios y ( úlcera, coloración no habitual).
Como también, rotura frenillo lingual medio superior, pérdida de piezas dentarias.
Los factores de riesgo de padecer este trastorno no son muy conocidos.
Los niños que hayan sido víctimas de este síndrome podrían llegar a ser adultos maltratadores.
Otros indicadores para tener en cuenta; se observa a padres con historias actuales o pasadas de somatizaciones.
Como madres con síntomas inexplicables, historias frecuentes de enfermedades.
Lo que debemos tener en cuenta como profesionales: La madre se presenta inventando los síntomas del niño (asintomático).
Hay una actitud despreocupada en relación a la situación del menor.
Cuando los síntomas del niño son leves y de manera recurrente.
Cuando los síntomas son inducidos.
Los niños menores de 6 años pueden llegar a creer que la responsabilidad de enfermarse es de ellos mismos.
La importancia del diagnóstico temprano del Síndrome de Munchausen radica en la protección del menor.
La sospecha del personal de salud debe ser una señal de alerta ya que esto genera daño agudo, secuelas físicas y psicológicas.
Como el desarrollo de problemas emocionales, de conducta lo que trae aparejado dificultades atencionales y de concentración repercutiendo de forma negativa en la escuela.
Asimismo pueden desarrollar dificultades en los vínculos con las figuras de apego y cambios en su rol social tanto la víctima como sus hermanos.
El abordaje para el tratamiento es fundamental ya que las manifestaciones clínicas son atípicas.
Y de difícil interpretación debiendo este ser interdisciplinario en cuyo caso participan psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales.
Lic. María Cecilia Moral
Especialidad en niños y adolescentes
lic.cemoral@gmail.com
@psicocecimoral
Fuente imagen: La mente es maravillosa

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