La importancia de la función reparadora en la infancia

La Función Reparadora en los chicos. Tan importante y tan poco nombrada! Implica poder brindar la posibilidad de reparar un error o una desobediencia con algo positivo. Transmitir la idea de que se puede aprender de una falta y que se puede revertir el sentimiento de culpa en uno de reparación. Poder transformar algo negativo en positivo.

¿Cuántas veces arreglamos situaciones con un reto y nada más?

¿Por qué nos cuesta pensar en cómo reparar? O dar oportunidades de aprendizaje?

Quizás porque no lo han hecho con nosotros y no tenemos el hábito o porque nuestra emocionalidad nos arrebata ese momento. Pensamos que un grito soluciona todo o que al menos impacta más y el mensaje llega mejor (a diferencia de una conversación tranquila). Pero nada más lejos de la realidad. Por eso, qué importante poder volver a la calma (tanto adultos como niños) y conversar sobre lo sucedido. Retomarlo, reflexionar juntos sobre eso. No basemos la educación en el reto. Apostemos a un aprendizaje en clave positiva!

Brindemos una oportunidad para subsanar el error y que incluso los chicos piensen y ofrezcan ideas sobre cómo hacerlo: desde ayudar en alguna tarea de la casa, dar algo a cambio, hacer un regalo simbólico a alguien, entre otras.

Esto los lleva necesariamente a repensar sobre el grado de desobediencia que cometieron o el nivel de disgusto que causaron. Estimula la empatía, la capacidad de reflexión, de auto observación y habilita una educación emocional basada en la evidencia. No desde la teoría sino bien bajada a la realidad para que los chicos puedan verse identificados en las diferentes situaciones.

También brinda una perspectiva sobre lo que pasa por sus mentes. Qué tan tormentosos son sus pensamientos después del hecho (cuán mal se sienten) o qué tan benévolos son (le quitan importancia por ejemplo). Es decir, refleja cómo perciben ellos la realidad, la culpa y si les resulta fácil reconocer errores o no. Información no menor a la hora de criar niños sanos.

Todo esto es una práctica que debería volverse hábito en cada hogar. Que repensar sobre lo sucedido y encontrar la manera de reparar no sea algo extraño o de una vez. Sino incorporarlo como dinámica frente a cada situación y poder generalizarlo para la vida adulta. Todo lo que apostemos en la educación de los niños, niñas y adolescentes va a tener sus frutos en el corto y largo plazo.

Preguntas para reflexionar:

Como adultos ¿Cuántas veces tuvieron oportunidad de reparar una situación? ¿Cómo los hizo sentir? o por el contrario, ¿Cuánto lo hubieran necesitado?

¿Cuán seguido les brindan esa oportunidad a sus hijos? y si lo hacen, ¿Qué resultados tienen?

Lic. Florencia Pérez Pandolfo

Psicóloga

florencia.perezpandolfo@gmail.com

@psi.florperezpandolfo

Fuente imagen: Bebes y más

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