Disruptores Endocrinos

Todos los días usamos decenas de productos químicos. En las últimas décadas aumentó la diversidad y uso de los mismos. Basta con leer etiquetas de cosméticos, productos de limpieza, productos de higiene, etc. Algunos no nos producen daño, otros si. Y sobre un grupo todavía hay bastante controversia.  Los disruptores o perturbadores endocrinos (DE)  han cobrado protagonismo por ser considerados posibles responsables de alteraciones en nuestro sistema hormonal. El aumento de algunas enfermedades en la humanidad durante los últimos años, como por ejemplo obesidad, trastornos reproductivos o cáncer de mama,  llama la atención de investigadores y no se descarta que los DE sean en parte responsables.

¿Qué es el sistema hormonal o endócrino? Solemos asociar lo hormonal solo con lo sexual, pero es muchísimo mas que eso. Este sistema es un conjunto de órganos y hormonas que dirigen el crecimiento, el metabolismo, la  respuesta al estrés, la reproducción, el sueño y muchos otros procesos más de nuestro cuerpo. Generalmente una hormona se produce en un órgano, viaja a través de la sangre y llega a su órgano blanco, donde se une a un receptor, como una llave a una cerradura. Esta unión es la señal para activar un montón de procesos, como por ejemplo la pubertad o la respuesta al estrés

Y entonces ¿qué son los disruptores endocrinos? Son químicos que alteran alguna función hormonal. Pueden actuar de diferentes maneras. Uno de los mecanismos más frecuentes es la acción sobre los receptores imitando  a las hormonas. Pueden bloquear estos receptores y anularlos, o sobre activarlos.

En el 2012 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe confeccionado por un comité de expertos llamado “El estado de la ciencia respecto a Disruptores Endocrinos”.  Acá nos dice claramente: hay muchos químicos que son contaminantes ambientales y consumimos una diversidad de sustancias tal que es muy difícil probar causa y efecto entre un químico específico y una enfermedad. Lo que se hacen son asociaciones (que tienen menor peso) y con eso surgen las recomendaciones.

Si yo  te digo que el aditivo X se asocia a cáncer de mamá la empresa que produce X puede decirte que todas estas personas con cáncer de mama también están expuestos a  A, D, J y M. Entonces ¿qué pruebas tengo yo de que X sea el responsable? y así se torna muy difícil de probar definitivamente.

Los químicos están tan ampliamente distribuidos y presentan tanta persistencia que prácticamente no hay lugar donde no estén: un estudio realizado por el Grupo de Trabajo ambiental  de EEUU en 2005 encontró casi 300 productos químicos industriales y contaminantes en  SANGRE DE CORDÓN UMBILICAL de bebé recién nacido. Todo esto es la “carga corporal” que acarrea el ser humano y desde la vida intrauterina. También se detecta pasaje de químicos por la leche materna, siendo importante cuidar la exposición a DE de la mujer lactante.

Dentro de pediatría se estudian intensamente dos asociaciones:

  • La importancia de DE que favorecen el aumento de peso al alterar el metabolismo, el balance energético y el apetito. El papel de esto en el aumento de obesidad, problemas de colesterol y de sensibilidad a la insulina está en evaluación.
  • Algunos DE actúan afectando la función tiroidea, clave para el desarrollo cerebral del bebé durante el embarazo y los primeros años. El aumento en los últimos años de problemas conductuales, trastornos del neurodesarrollo, déficit de atención con hiperactividad y condiciones del espectro autista,¿ podría estar relacionado a estos DE? Múltiples estudios intentan esclarecer estas asociaciones.

La OMS sugiere investigar más profundamente el efecto de los DE en los periodos más críticos en la vida del ser humano: desde adentro de la panza hasta la pubertad. La exposición y acumulación de químicos en estas etapas puede generar daño permanente en el sistema endocrino, lo que se expresa como enfermedad en la vida adulta.  Si bien no podemos anular completamente la exposición de las embarazadas y los chicos, definitivamente podemos reducirla lo máximo posible.

¿Donde se encuentran estos disruptores?

La exposición puede ser por consumo de agua o alimentos, contacto directo con productos que consumís en casa, exposición laboral, contacto por la piel (cremas, cosmética) o inhalación.

Muchos de estos químicos disruptivos los consumimos en cantidades bajas, pero se depositan en nuestra grasa y quedan ahí por años. Esta exposición acumulativa le pasa a todos los grandes mamíferos. Por eso, cuando consumimos carne animal industrial además de la parte magra consumimos su reservorio graso de disruptores, que pasan a nuestro tejido adiposo. Esto contribuye al cóctel químico que afecta nuestro cuerpo. Tal vez por separado cada disruptor no es tan nocivo, pero el efecto cocktail si trae consecuencias.

¿Cuales son los principales disruptores?

Contaminantes orgánicos persistentes: ciertos pesticidas, plaguicidas e insecticidas domésticos, retardantes de llama de productos electrónicos y muebles, refrigerantes, lubricantes. Los agrotóxicos que usa la industria se concentran sobre todo en las cáscaras. Por eso no se recomienda su consumo en menores de 2 años.

Ftalatos: son productos ampliamente usados en la producción de PLÁSTICO (léase envases de alimentos, muebles, tuppers, vasos, juguetes de chicos, y se encontraron en la mayoría de los juguetes sexuales) Algunos también se encuentran en productos de cuidado personal (desodorante, esmalte de uñas, perfumes), medicamentos, etc.

Bisfenol A: se usa para fabricación de plásticos, en el revestimiento de muchos alimentos enlatados, en  tuberías para pasar agua, en el papel térmico de los tickets.

Generalmente los productos libres de ftalatos y Bisfenol A lo aclaran. Si das vuelta lo que sea que tengas de plástico vas a ver qué tiene un número en un símbolo que indica si es un plástico seguro o no.

Desde el 2012 se prohibió el .uso de productos infantiles con ftalatos y se supone que hay estrictas regulaciones en la importación. Lo mismo con el uso de bisfenol A en la fabricación de mamaderas. Pero siempre chequear lo que estamos comprando.

Parabenos y triclosán: Son preservantes del crecimiento microbiano en cremas, productos de belleza, conserva de alimentos, medicaciones, salsas de mesa, productos grasos, etc.

.

¿Cómo podemos disminuir la exposición?

  • Antes de usar un plástico  leer el código en la base. Optar por los plásticos seguros (códigos 1, 2, 4 y 5) y evitar los que tengan PVC, poliestireno y otros que puedan tener ftalatos (códigos 3, 6 y 7 respectivamente.) Esto aplica especialmente para los plásticos que usamos para alimentos. Tengamos en cuenta tambien el plasticos de los juguetes, especialmente en las etapas donde todos los chiches van a la boca.
  • Utilizar chupetes y biberones “libres de bisfenol A”.
  • Evitar alimentos envasados con film de PVC.
  • Evitar calentar alimentos al microondas en envases plásticos.
  • Evitar las bolsas vinílicas para cocción.
  • Tratar de usar vidrio como contenedor de alimentos.
  • Evitar o disminuir el consumo de carne con alto contenido graso  (para tratar de disminuir la incorporación de  todos los químicos de la ganadería industrial)
  • Si se halla dentro de nuestras posibilidades económicas, consumir orgánico en el embarazo y  en la primer infancia.
  • Si no se puede consumir orgánico, pelar las frutas y verduras, ya que la mayoría de los plaguicidas se concentran en la cáscara.
  • Reducir o evitar las comidas enlatadas cuando sea posible, por el recubrimiento interno de la lata con bisfenol A.
  • Buscar los productos con etiquetas que digan  “Sin bisfenol A” , ·sin Parabenos” o “Sin ftalatos”, en especial en productos para niños.
  • Evitar consumir agua de botellas plásticas que hayan estado expuestas al  calor, y no reutilizar las que no están diseñadas para tal fin.

.

  • Proteger especialmente a la embarazada y los niños.

Bibliografía

  • Endocrine Disrupting Chemicals: Effects on Endocrine Glands.Lauretta R, Sansone A, Sansone M, Romanelli F and Appetecchia M (2019) Front. Endocrinol. 10:178.

            doi: 10.3389/fendo.2019.00178

  • Early Life Exposure to Endocrine Disrupting Chemicals and Childhood Obesity and Neurodevelopment. Joseph M. Braun. Department of Epidemiology, Brown University, Providence, RI 02912 Nat Rev Endocrinol. 2017 March ; 13(3): 161–173. doi:10.1038/nrendo.2016.186
  • State of the science of endocrine disrupting chemicals 2012 / edited by Åke Bergman, Jerrold J. Heindel, Susan Jobling, Karen A. Kidd and R. Thomas Zoeller.
  • Disruptores Endocrinos. Pronap 2015. Dra. Stella Maris Gil.
  •  Endocrine disrupting chemicals: an Endocrine Society scientific statement. Diamanti-Kandarakis E et al. (2009).Endocrine Reviews, 30(4):293–342.
  • European Environment Agency (2012). The impacts of endocrine disrupters on wildlife, people and their environments—The Weybridge + 15 (1996–2011) report. Copenhagen, Denmark, European Environment Agency. (Technical Report No. 2/2012).

Maria Victoria Falcón

Médica especialista en Pediatria

MN 140452.

vifalcon.pediatra@gmail.com

@vifalcon.pediatra

Fuente imagen: libresdecontaminanteshormonales.org

Somos Infancia

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida. Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan. info@somosinfancia.com.ar Ig: @revista.somosinfancia

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *