«Somos Historias», hoy de Alma Alegre Tienda

Y me pidieron que escriba » MI HISTORIA».

Que difícil resumir una historia. Pero haré lo mejor que pueda siendo novata en esto, para resumir, como llegué a ser lo que soy ahora, y como mi emprendimiento llamado «Alma Alegre» forma parte de mi vida.

Antes que nada, me presento, soy Noelia y tengo 30 vueltas al sol, vivo en Lanús. Soy Licenciada en Turismo. Estoy casada con Emiliano, mi gran compañero. Soy Mamá de Alma Emilia, mi luz.

Para empezar, diría que mi vida se divide en dos etapas: AM / PM y casualmente no me refiero al período previo y post mediodía, sino que hago mención a mi vida «antes de la maternidad» y «post maternidad».

A.M trabajaba como secretaria y administrativa en una reconocida empresa ubicada en Palermo «Lejos» (así lo apode luego de pasar casi cuatro horas diarias viajando en tren-subte-subte-colectivo).  Mis días semanales se alternaban entre: 12 horas fuera de casa, vida marital, visitas a la familia y juntadas con amigas. Como la mayoría solemos hacer.

Un día, algo hizo que todo cambiará. Algo tan simple como una rayita al lado de otra en el test de embarazo.  Esa segunda rayita da comienzo a mi etapa P.M, en la cual continúe trabajando hasta casi el octavo mes, pasando por mudanza en el mes seis.

El 18/06/18 nace Alma Emilia así como también nace Noelia mamá.

Extendí la licencia por maternidad y luego de analizarlo y charlarlo con Emi y con mi familia, renuncié y decidí quedarme en casa con mi hija, 24/7, como tantas otras mujeres.

La idea de este artículo, es contar de mi emprendimiento, pero sepan que el mismo no hubiese sido posible de no ser por los hechos leídos anteriormente. 

Los días, y meses junto con mi hija pasaban. Eran hermosos. Otros no tanto, claro está. Había días que ir al supermercado sola se convertía en el mejor plan posible a corto plazo.

Cuando, a mi parecer, todo medianamente se acomodó, y digo medianamente porque considero que en la maternidad nada está acomodado por completo, comencé a sentir que me faltaba algo, que necesitaba de a poco volver a tener otro tipo de desafíos y responsabilidades, más allá de los implican ejercer la maternidad, que no es poco, lo sabemos.

Luego, me di cuenta que el cambio había sido bastante brusco: pasar de tantas horas afuera, a estar en casa full time. De ropa de vestir y tacos a jogging y zapatillas. De coordinar viajes y reuniones, a cantar «Manuelita» (vintage).

Decidí arrancar, con algo, vendiendo ropita y accesorios para bebés y niños. Creé la página en las redes, logo, bolsas, etiquetas, publicaciones, ferias.  Y si bien esto sigue vigente, yo sentía que quería «hacer algo más «, crearlo con mis propias manos. Siempre fui de las que si veía algo que me gustaba, no lo compraba, sino que intentaba hacerlo yo, fan de las manualidades.

En la búsqueda de ideas innovadoras, se me ocurrió armarle un tablero sensorial a mi hija como regalo del Día del Niño. A ella le encantó y yo me entusiasme muchísimo con la idea. Comencé a leer mucho sobre el método Montessori, me di cuenta que sin conocerlo en profundidad, lo había aplicado naturalmente en la crianza de mi primogénita, y sentí la necesidad de expandirlo y compartirlo .Así fue que publiqué el tablero en las redes y comencé a promocionarme, me hicieron los primeros pedidos, seguí creciendo, agregué más juguetes en madera, los primeros de prueba eran para mi hija, sumé más ideas, más modelos, tamaños, siempre con el objetivo de que haya un pedacito del amor puesto en mi trabajo en esa sonrisa del pequeño al recibir el tablero o el juguete didáctico.

Eso es lo que me motiva: que cada vez haya más almitas alegres jugando, explorando. Pienso en eso cuando muchas veces termino un tablero a las once de la noche porque durante el día mi retoña no me dejo ni agarrar el destornillador. Y sí, yo sola los hago, y todos personalizados según la edad y preferencias del pequeño. Nada en serie. Porque cada almita es única. 

Debo confesar que ciertas veces requiero de la ayuda de mi marido para cuestiones técnicas y de mamá y papá para la logística en las entregas. Sin su ayuda y apoyo hubiera sido todo más complicado.

Y así es como mis días se dividen en acompañar el crecimiento de Alma y trabajar en casa haciendo algo que me encanta, y cuando recibo las fotos de los niños felices jugando y los comentarios tan lindos de la gente que confió en mis manos, me encanta aún más.

El mundo de los niños es fascinante y me hace feliz formar parte de ello.

Espero que esta usual historia se refleje en un mensaje alentador a todas esas mamás emprendedoras, porque casos como el mío hay miles, y todas nos merecemos sentirnos felices con lo que elegimos ser, hacer y transmitir.

Cariños, y gracias por este espacio.

Noe

Mamá emprendedora en @almaalegretienda.

Cualquier consulta o pedido podés escribirme a rodriguez.noeliav@gmail.com

Somos Infancia

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida. Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan. info@somosinfancia.com.ar Ig: @revista.somosinfancia

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *