Queridos lectores, este interrogante es muy profundo, y nos conecta con fibras muy íntimas, tratare de iluminar el camino, cuidadosamente. Empezare con una frase de Bert Hellinger: “También la herida forma parte de la vida, y también la cicatriz, que indica que la herida esta curada, aunque el lugar sigue siendo vulnerable; nos advierte de proceder con atención y cautela.”
Al nacer, pertenecemos a nuestro sistema familiar, y desde nuestro amor incondicional, hacemos cualquier cosa con tal de pertenecer. Esto se encuentra arraigado muy profundamente, impreso en nuestras células desde el inicio de la humanidad, desde las tribus ancestrales; donde prevalecía pertenecer o morir.
Cuando nos convertimos en adultos, quizás observamos determinadas reacciones, sentires corporales, emociones, que no corresponden al momento presente de nuestra vida adulta, nos vienen de la mas tierna infancia (de la cual no tenemos conciencia), sin embargo, a nivel inconsciente, vivimos y actuamos en sintonía con esa parte nuestra.
Las Constelaciones Familiares, nos permiten mirar con amor, respeto y gratitud, ese lugar de pertenencia, tan sagrado para nosotros, para poder tomar la fuerza, ocupando nuestro lugar y avanzando en nuestra vida. Esa es nuestra mayor honra, a nuestros ancestros, a quienes estuvieron antes que nosotros. Abrirnos nuevos caminos hacia la plenitud y el despliegue de nuestro potencial.
Tal vez sea momento de mirar más profundamente…
¿Sentís que te cuesta avanzar en algún área de la vida?
¿Sostenes emociones o responsabilidades que no te corresponden?
¿Tus vínculos atraviesan conflictos o repiten los mismos patrones?
¿Sentís tristeza, culpa o un vacío difícil de explicar?


