Cuando pensamos en alimentación infantil, muchas veces la atención se centra exclusivamente en qué comen los niños: si consumen verduras, si toman la cantidad de agua suficiente, si evitan el consumo de ultra procesados. Sin embargo, desde una mirada integral, alimentar va mucho más allá del plato. Implica vínculos, tiempos, emociones y sobre todo el rol que asumimos los adultos que acompañamos las infancias.
La alimentación es una experiencia cotidiana. A través de ella los niños no solo incorporan nutrientes, sino también aprendizaje y hábitos que los acompañan durante toda su vida.
Comer en un acto relacional
Desde los primeros meses, la alimentación esta ligada al vinculo, El modo en que se ofrece el alimento, el clima emocional que rodea las comidas y la disponibilidad del adulto impactan en como el niño se relaciona con la comida.
Comer en un entorno tranquilo, con presencia adulta y sin presiones, favorece que los niños puedan escuchar sus señales internas de hambre y saciedad. Por el contrario, los apuros, los retos, los premios o castigos asociados a la alimentación suelen interferir en ese registro corporal.
Como profesionales que trabajamos con infancias y como adultos referentes tenemos la oportunidad de promover una relación saludable con la alimentación, basada en el respeto, la confianza y el disfrute
Alimentar es nutrir el cuerpo, pero también el vínculo. Es ofrecer, sostener y acompañar procesos. Y entender que, muchas veces, lo mas importante no esta en el plato, sino alrededor de la mesa
Lic. Maitana María Lucía
Nutricionista MP 3807

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