El Juego es una actividad esencial en la vida de todo niño y por sobretodo es necesario para que todas sus funciones cognitivas y psicológicas se desarrollen de manera satisfactoria.
A través del juego se ejercitan muchísimas capacidades como la creatividad y por supuesto la imaginación. Así, un niño podrá crear y recrear personajes, roles, sentimientos y emociones que lo llevará a lugares mágicos.
Mediante el juego el niño logra ir más allá del mundo concreto y en muchas ocasiones se encontrará frente a situaciones que le preocupan a fin de solucionarlas.
Al jugar con otro aprende a organizarse, a respetar turnos, a formar hábitos de cooperación, y a resolver desacuerdos a través del diálogo.
Alrededor de los 24 meses ya se amplía el vocabulario para comunicarse en forma más fluída. Los juegos se van complejizando.
Su motricidad está en todo su esplendor, salta, corre, se arrastra, dominando mucho mejor todo su cuerpo y el espacio. Su motricidad más delicada está desarrollándose, al tiempo que su parte sensorial lo llevará a observar, oir y tocar minúsculos objetos.
Más adelante el juego simbólico lo llevará a imitar la realidad, con el propósito de elaborar y exteriorizar emociones.
Estos aspectos tan importantes acerca del juego nos invitan a plantearnos como padres lo imprescindibles que son en la vida del niño.
Jugar con nuestros hijos nos ofrece la oportunidad de compartir con ellos momentos que van a servir de soporte para futuros aprendizajes.
Muchas veces, la vorágine diaria nos conduce a simplificar estos momentos, y no somos capaces de pensar en sus consecuencias.
Es más sencillo dejar a un niño frente a una pantalla, dado que en ese lapso podemos realizar muchísimas tareas del hogar u otra actividad.
En los últimos años, me encuentro atendiendo en el consultorio, madres que se preocupan por la cantidad de tiempo que sus hijos pasan frente a computadoras o tablets, descuidando las tareas escolares y lo que es peor aún, el intercambio social.
Los dispositivos electrónicos son útiles en la medida que se los dosifique. Cuando se abusa de ellos nos encontraremos frente a individuos con dificultades para el intercambio social, con problemas para relacionarse con otros, con desinterés por lo escolar, y con pocas habilidades de comunicación.
Es tiempo de reflexionar!
Valeria Alba Posse
Lic. en Psicopedagogía
Prof. en Educación Especial
Neuropsicologia Infantil
Cel. 116498 4425
Fuente imagen: sintesistv.com

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