Asumir no es comunicar

Desenredando malos entendidos en la relación de pareja

En toda relación de pareja, la comunicación es el puente que une dos mundos. Pero a veces, sin quererlo, ese puente se llena de niebla. Los supuestos y los malentendidos —esas pequeñas trampas silenciosas— se cuelan en las conversaciones, y lo que no se dice empieza a pesar más que las palabras. Hoy: Asumir no es comunicar.

Una de las formas más comunes en que esto ocurre es cuando empezamos a suponer. Suponemos que el otro ya sabe cómo nos sentimos, qué necesitamos o qué nos duele. Asumimos que un gesto, una mirada o un silencio dice lo que no nos animamos a expresar con claridad. Y sin darnos cuenta, lo no dicho comienza a generar distancia.

¿Qué son los malentendidos y por qué duelen tanto?

Un malentendido nace cuando lo que se dice no se interpreta como se esperaba. Puede ser una frase lanzada sin intención, un tono que suena frío o una mirada que se malinterpreta. Ocurre también cuando creemos que el otro “tiene que saber” lo que necesitamos sin que lo expresemos. En esas grietas, crecen el enojo, la frustración y muchas veces, el resentimiento.

Y es que cuando sentimos que no somos comprendidos, también sentimos que no somos vistos. Y eso duele.

El peligro de suponer

Suponer es uno de los mayores enemigos de la comunicación emocional. Nos hace creer que ya conocemos completamente al otro, que podemos adivinar sus pensamientos, que no hace falta preguntar. Pero en realidad, estamos llenando los vacíos con nuestras propias inseguridades o temores. Y desde ahí, es fácil caer en dudas, conflictos o incluso pensar que el amor se está apagando, cuando en realidad lo que falta es claridad.

¿Cómo mejorar?. Pequeños grandes pasos para comunicarnos mejor

La buena noticia es que siempre estamos a tiempo de cambiar. La comunicación en la pareja se puede trabajar, construir y fortalecer. ¿Cómo? Aquí te dejamos algunas claves:

  • Habla desde el corazón. Expresá tus necesidades, tus deseos y tus emociones sin rodeos, pero con amor.
  • Escuchá con empatía. No solo para responder, sino para entender lo que el otro realmente siente.
  • No des por hecho. Aunque lleven años juntos, no supongas que tu pareja “ya sabe” lo que te pasa. Decíselo.
  • Si algo no te cierra, preguntá. Pedí aclaraciones antes de imaginar escenarios que quizás no existen.
  • Cuidá las palabras. Evitá generalizar o etiquetar: lo que decimos deja huella.

Un espacio seguro para ser y sentir

Crear un clima de respeto y confianza donde ambos puedan hablar sin miedo al juicio es fundamental. Porque cuando nos sentimos escuchados y validados, crece el vínculo, se fortalece el amor y se abre paso una comunicación más honesta, más libre y más humana.

En el fondo, todos queremos lo mismo: sentirnos comprendidos, valorados y amados. Y eso empieza con algo tan simple —y tan poderoso— como dejar de suponer, y empezar a hablar.

Escrita por: Silvia Coloccia 

Licenciada en ciencias para la familia 

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