La vida son momentos. Momentos de alegría, de tristeza, de enojo, de incertidumbre, de estabilidad, de inestabilidad. El entender esto disminuye la tensión cuando pasamos por alguno que no es de alegría ni de felicidad.Titulamos a esta nota: Sentir y no escapar
Estamos acostumbrados a escuchar el ideal de una vida de pura felicidad sin malestares, y ya no nos damos tiempo para procesar las emociones. Si nos sentimos mal vemos una serie, tomamos algo, salimos, o nos distraemos. Si nos aburrimos accedemos al celular y sus eternas aplicaciones.
¿Cuántas veces intentamos tapar con otra acción aquello que nos genera una sensación incómoda?
Y, a diferencia de otras épocas, cada vez hay más oportunidades de distracción, lo cual significa que necesitamos una gran cantidad de voluntad propia para no caer ante tantas tentaciones y evitar el sentir.
Tendríamos que intentar no caer en esta trampa, de un mundo en el que en vez de indagarnos tapamos, porque, si no procesamos estas emociones, si no sanan, se acumularán y traerán problemas negativos en nosotros, perdiéndonos de nosotros mismos.
La clave está en darnos cuenta sobre esto para evitar que suceda, debido a que, la sociedad y sus tentaciones no colaboran. Siendo así una tarea de todos los días, no se trata de practicarlo una vez y ya. Eso es lo más difícil creo yo.
Actualmente todo es ya, queremos todo ya, cuando nuestra mente no procesa en esa misma velocidad. Entonces vamos contra ella, es decir, contra nosotros mismos. No nos escuchamos ni nos entendemos, solo ahí vamos.
Cuando algo nos sale mal o nos hace sentir incómodos nos vamos a otro lado, si no nos gusta lo dejamos.
Más sobre: Sentir y no escapar
Tenemos tantas opciones que nos confunde todo más. No digo que sea negativo, pero hay que ser precavidos para que no se vuelva.
Si estamos pasando por un momento malo, intentemos no juzgarlo, sino que frenemos y aceptemos el dolor, el mal rato, el mal humor. La vida es eso. Por ende, expresémoslo, canalicémoslo. Y, sin darnos cuenta en un momento ya no vamos a sentir tal malestar, sino un alivio.
Empecemos a escucharnos, tenernos paciencia, y a aceptar lo que nos ocurre.
Somos los únicos responsables de poder realizar esto, ya que por más consejos o lectura y expresar «Es por acá», si no lo llevamos a la acción no habremos hecho nada.
Tengamos cuidado en ir de modo automático como si fuéramos robots. De acá para allá, «me siento mal pero ya va a pasar», como si a nosotros no nos perteneciera ese mal estar.
El dolor, la incomodidad, el malestar, siempre nos invitan a conocernos más. Lo cual nos lleva a una vida menos pesada, más liviana. Demos entonces importancia a nuestras emociones, sentimientos, sensaciones. Son nuestras. Démonos importancia a nosotros mismos.
Para finalizar: no busquemos la falsa felicidad total, somos seres humanos y jamás vamos a vivir una vida completamente feliz sin momentos tristes, incómodos (sin mentirnos).
Milagros Fanuele

Licenciada en Psicología
fanuelemilagros@gmail.com
Fuente imagen: https://www.glamour.mx

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida.
Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan.
info@somosinfancia.com.ar
Ig: @revista.somosinfancia


Un comentario sobre «Sentir y no escapar»