¿Qué puede aportar la Orientación Familiar a tu vida?

Aportes de la Orientación Familiar a tu vida

¿Recuerdas esa mezcla de amor, desvelo, falta de sueño y agotamiento que te invadió al convertirte en padre por primera vez? Los cuidados del bebé imponen un nuevo orden del día con exigencias que no pueden esperar. Pareciera que es verdad aquello de que los niños no nacen con manual de instrucciones. Sabemos que se requiere tiempo y dedicación, pero también conocimientos y contención para los padres. 

Entonces, uno se puede preguntar: ¿existe alguien capacitado profesionalmente para acompañar este proceso de adaptación tan delicado como indiscutible, de un nuevo integrante de la familia? Sí, contamos con la Orientación Familiar.

Así es como aparece una figura que no muchos conocen. Es el Orientador Familiar, cuya especialidad es acompañar y asesorar a las familias para lograr que se relacionen con vínculos seguros, efectivamente comunicadas y fortalecidas para enfrentar los cambios de cada etapa del ciclo vital, como es la llegada de un nuevo hijo. Para esto se trabaja dando formación a padres, especialistas de la salud, educadores, y a su vez, acompañando a cada persona y/o grupo familiar concreto. 

En la familia, los hechos y vivencias se suceden en un espacio y tiempo donde se concretan las relaciones interpersonales primarias. Estas se dan en miradas, gestos, palabras, risas y también desagrados o enojos. En ese contexto se nutren los valores y normas que dirigen los primeros cableados neuronales del niño, que bien transmitidos serán la base de una conducta ordenada al bien. Desde aquí nace y crece la autoestima: el saberse y sentirse amado y capaz

La familia es la matriz donde se transitan los cambios y adaptaciones más difíciles e importantes de cada vida humana. Donde cada uno aprende a proyectarse como persona con propósito. Es bueno saber que se puede contar con un seguimiento profesional que refuerza conocimientos o revela otros que no se tenían, en un espacio de reflexión calmada y con perspectiva.  Bajo la protección de un entorno propio de la cultura del cuidado, es decir, en un espacio de comprensión, reparación y esperanza.

La primera herramienta para un Orientador Familiar es saber con quiénes está trabajando: personas con una dignidad en su ser, que no necesitan competir con nada ni con nadie. Que por su libertad, singularidad y creatividad están llamadas a amar y ser amadas. Como también a compartir esas capacidades de la voluntad a través de su comunicación. 

Así, en un mundo que ofrece respuestas rápidas e instantáneas, el Orientador Familiar se toma su tiempo para escuchar con detenimiento. Y cuando una familia se siente escuchada y comprendida, no sólo cambia su presente. Está colocando los ladrillos base de ese valioso edificio, que podemos llamar “el lugar al que se vuelve” (Alvira R.).

María Inés Mora

Orientadora Familiar

María Inés Mora

Lic. en Orientación Familiar. Mag. en Ciencias para la Familia.

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