Mitos y mandatos sobre la sexualidad

Herencia generacional: Mitos y mandatos sobre la sexualidad

Dentro de una comunidad, y particularmente dentro de una familia, se transmiten (de forma tanto intencional como inconsciente) costumbres, creencias, gestos, habilidades, formas de hablar. Titulamos a esta nota: Mitos y mandatos sobre la sexualidad

Las creencias transmitidas, herencia que pasa de generación en generación, abarcan todos los ámbitos de la vida, incluyendo nuestra vida sexual.

El conocimiento y cultura de nuestros antepasados es un bien valioso que muchas veces recibimos y recordamos con cariño. Sin embargo; ¿No nos ha pasado a veces que algo que dábamos por hecho, resultó ser totalmente falso? ¿No están muchos de los mitos y mandatos que nos transmitieron e internalizamos, afectados por los sesgos y prejuicios de la época en que surgieron, y nos terminaron haciendo daño? Una vez que nos informamos y “corregimos” estos mitos y mandatos ¿Por qué cuesta tanto dejarlos de lado?

Dicen Osorio Jaramillo y Cuello Vega (2013): “El origen de muchos mitos o tabúes viene de generación en generación, en las cuales las ideas sobre la sexualidad se han encontrado permeadas por muchos aspectos como la religión, la ideología, la filosofía y la política(…). Estas normas basadas en una creencia falsa comienzan a divulgarse como algo comprobado y real, convirtiéndose en mito” (p. 10)

Algunos ejemplos de mitos sexuales:

-Son: los hombres tienen mayor deseo sexual que las mujeres.

-No hay que lavarse el pelo mientras se está menstruando.

-Cuando se pierde la virginidad, se deja de ser una mujer “pura”. Inexistencia del orgasmo femenino (en la relación sexual la mujer yace y “dispone”, mientras el hombre es quien penetra y disfruta).

-No se puede quedar embarazada si se tiene relaciones sexuales durante la menstruación. Estigmatización de la masturbación (generalmente de la femenina).

Se transmiten también mandatos, es decir conductas que son consideradas como las normales y correctas, que se tornan obligatorias.Los ejemplos más clásicos son el matrimonio obligatorio, la monogamia como única forma válida de vincularse, la heterosexualidad normativa, y todo lo que se desprende de los roles de género.

Hay consecuencias perjudiciales a partir de muchas de estas ideas transmitidas. No sólo a nivel individual sino también en la población.

Puede conllevar: “…riesgos como la transmisión de enfermedades sexuales y embarazos no planificados que traen como consecuencia un impacto psicosocial a mediano y largo plazo, traducido en el aumento de los índices de deserción escolar, aumento del número de hijos, relaciones disfuncionales y reducción de ingresos” (Osorio Jaramillo y Cuello Vega, 2013, p. 10). Se perpetúan de esta manera comportamientos inseguros en relación a la higiene y seguridad sexual.

Los mitos y mandatos mencionados no necesariamente se nos enseñen desde un lugar de malicia, sino simplemente de ignorancia. Recordemos que nuestros padres también se informaron como pudieron, asimismo nuestros abuelos, bisabuelos, y sucesivamente. 

Si bien mucho de lo transmitido por nuestras generaciones anteriores tiene que ver con nuestra identidad y nuestra cultura, y no necesariamente todo deba ser arrancado de raíz, podemos comenzar a cuestionar y desarmar las creencias que nos han hecho daño y que han probado ser erróneas.

Hoy también contamos con fuentes de información cuestionables sobre sexualidad, como la búsqueda irresponsable en internet o la pornografía. Consultar a profesionales de la salud o educadores, calificados y con conocimientos actualizados, puede ayudarnos a de a poco soltar estos mitos y mandatos. Ya que muchos de ellos son internalizados y siguen siendo reproducidos de manera inconsciente más allá de que aprendamos y nos informemos.

mitos sobre la sexualidad

Había una madre que siempre cortaba las puntas del peceto al momento de ponerlo a cocinar. Un día su hija, observando el proceso, le preguntó por qué cortaba las puntas, si es la parte más rica. La madre le respondió: “Al peceto se le cortan las puntas para que salga mejor. Mi madre lo hacía así, mi abuela también, viene de generaciones, se hace así.”

La hija no conforme con la explicación decide ir a la fuente, llama a la abuela y le cuenta que la madre siempre le corta las puntas al peceto porque dice que se hace así ya que queda mas rico. La abuela largó una carcajada y le dijo: “Pero querida, cuando yo llegué de Italia, la única fuente que tenía era bastante chica y el peceto solo me entraba en la fuente si le cortaba las puntas, ¿No me digas que tu madre le corta las puntas al peceto?”

Bibliografía utilizada

  • Osorio, L. & Cuello, K. (2013). Evaluación de mitos sexuales de acuerdo al género y nivel de formación en jóvenes universitarios y de educación media. ReOsorio, L. & Cuello, K. (2013). Evaluación de mitos sexuales de acuerdo al género y nivel de formación en jóvenes universitarios y de educación media. (1), 9-13.Realitas, revista de Ciencias Sociales, Humanas y Artes.

Psicóloga Diana del Pino

MP 14023

(3472) 500985

Fuente imagenes: https://www.salud180.com/ https://www.psicoactiva.com/

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