El proceso de elegir una vida laboral más alineada

Durante mucho tiempo se instaló una idea casi incuestionable: para cambiar de rumbo profesional hay que empezar de cero. Estudiar otra carrera, acumular más títulos, volver a ser principiante. Para muchas personas, esta creencia se convierte en un freno silencioso. Por eso es importante abordar un proceso para elegir una vida laboral más alineada.

La sensación suele repetirse: “ya es tarde”, “no tengo lo necesario”, “si quiero algo distinto, tengo que volver a empezar”. Sin embargo, la experiencia en procesos de acompañamiento muestra otra cosa: los giros profesionales más genuinos no parten del vacío, sino del reconocimiento del camino recorrido. El cambio no comienza cuando incorporamos algo nuevo, sino cuando dejamos de desconocer lo que ya está.

Desde el coaching, entendemos que estas frases no describen la realidad de la vida laboral sino el relato interno desde el cual la persona se está mirando.

Cambiar no siempre es abandonar todo

Muchas veces es reordenar, resignificar y volver a elegir. Un giro profesional no implica negar lo anterior, sino integrarlo: animarnos a mirar nuestra historia laboral con otros ojos, como un recorrido que dejó habilidades, aprendizajes, recursos internos y formas de estar en el mundo. En definitiva, cambiar la forma en la que nos contamos nuestra historia.

Trabajos que no nos gustaron, proyectos que no prosperaron, jefes que nos desafiaron, etapas de esfuerzo o de estancamiento. Todo eso también forma parte de lo logrado. Todo deja marca y, lejos de ser un obstáculo, puede convertirse en el verdadero punto de partida.

Muchas personas creen que necesitan estudiar más para habilitar un cambio, cuando en realidad lo que necesitan es reconocer lo que ya saben: capacidad de adaptación, comunicación, gestión emocional, toma de decisiones, liderazgo, escucha, organización, creatividad. Habilidades que no siempre figuran en un título, pero que sostienen cualquier rol profesional.

Esto no implica desvalorizar la formación académica ni el aprendizaje continuo, sino cambiar la narrativa: dejar de usar el “me falta” como excusa para no avanzar y no postergar decisiones esperando sentirnos completamente listos.

El verdadero inicio de un cambio profundo no está en sumar, sino en hacer consciente lo transitado. Cuando ese reconocimiento ocurre, la idea de empezar de cero pierde fuerza y aparece otra más real: empezar desde acá.

Porque no somos hojas en blanco. Somos historia, experiencia y aprendizaje en movimiento. Y muchas veces, el cambio que buscamos no empieza estudiando algo nuevo, sino reconociendo, por primera vez, todo lo que ya somos.

Leila Ayelen Farhi
Coach Ontológico, PNL

Leila Farhi

Acompañamiento a mujeres profesionales a definir su rumbo 20 años en HR, Coach, PNL Instagram:@lic.leilafarh

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