En el puerperio hay cambios psicológicos, biológicos y fisiológicos.
Como así también hay cambios del entorno cultural y nuestra percepción del mundo también cambia.
Cambian los vínculos y la sexualidad también cambiará, y no por eso es mejor o peor que tiempos anteriores, sino que diferente.
A las mujeres y personas con vulva hay que informarlas que tendrán durante el puerperio y durante la lactancia menos lubricación vaginal, dolor por la cesárea o si hubo episiotomía.
Como así también menos sensibilidad en la zona.
Y que el cuerpo tarda un tiempo en volver a su estado basal.
Contar con esa información es necesaria para saber qué esperar, no exigirnos y poder prevenir dolor crónico.
Por el cambio de las hormonas, como son los estrógenos y la progesterona, entre otras, hay una falta de lubricación y el deseo sexual también puede disminuir. Y hay que hacer un esfuerzo para encontrarlo, pero no se pierde, está ahí.
La energía solamente parece estar puesta en el/la bebe que llegó, y es esperable que así sea.
Esto es bueno saberlo para bajar las exigencias que nos auto imponemos o que la sociedad nos impone con los estereotipos de belleza y sexismo.
Hay un cambio en la configuración familiar, y si son primerizos/as, pasan de sentirse pareja a sentirse familia, pero siguen siendo seres sexuados.
Y es un mito que las infancias quitan intimidad, sino que es la pareja que debe generar mayores recursos para gestionar mejor el tiempo de la intimidad.
Con respecto al coito, puede resultar molesto antes de q cicatrice la episiotomía (6 semanas).
Pero quiero aclararles que una relación sexual no es sinónimo de coito, es sinónimo de “encuentro”.
Siempre recordar que la sexualidad y la satisfacción sexual va más allá de los genitales.
Y en muchas consultas con pacientes, estas me relatan que después de la “cuarentena” vuelven al obstetra/ginecólogo/a y le preguntan qué método anticonceptivo pensaron usar, cuando aún ni pensaron en sexo y les genera preocupación si el deseo no llegó.
Y yo les respondo “Tranqui, es esperable que te suceda, tuviste un/a bebé”
¿Y cómo hacer sobre la sexualidad?
Hablar con la pareja, ambas partes tienen otros roles y se están adaptando.
Comunicarse sobre cómo se sienten al respecto, siempre de una manera asertiva, sin reproches, de manera empática.
Pensar que el padre también pasa por cambios en los roles y es una adaptación en conjunto.
¿Y, entonces qué hacer con el deseo que no viene?
Otro mito es que tenemos que esperar que venga solo. Debemos gestionarlo, ir a su búsqueda.
Pero, de a poco, dándole lugar a la intimidad sin exigencia de la genitalidad.
Retomar los besos, las caricias, volver a conectarse pero desde otra perspectiva.
Generar encuentros, agendárselos literalmente. Y no sólo con la pareja, sino con la propia intimidad.
Por ejemplo, empezar a salir un poco, alguna actividad, hasta pintarse las uñas forma parte de nuestra sexualidad.
Cada etapa de nuestra vida tiene cambios, y la sexualidad debe acompañar esos cambios.
Licenciada Mariela Tomassini
Psicóloga y Sexóloga Clínica
Capacitada en Educación Sexual integral, Genero y Diversidad
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