Es en el inicio de la vida donde la Ternura hace la diferencia en el bebé, y su materno-cuidador. Habrá bebe si hay una mamá que desarrolle la función maternal. Será ella o quien pueda desplegar esa función (madres de crianza: tías, abuelas, hermanas mayores, tutoras) Se inaugura en el nacimiento ese trascendental encuentro, del cual surgirá un pasaje desde lo biológico a la constitución de la vida psíquica emocional de ese pequeño.
Todo está en manos de la madre.
Es un encuentro irrepetible en la vida de ambos. Lleno de empatías y de reciprocidades. Hay un punto de partida, y un largo camino a construir entre ambos: sentires, necesidades, demandas biológicas y afectivas, intuición, empatía, discernimiento, permanencia, disponibilidad son todos recursos necesarios para acompañar, contener y sostener la vida.
Los encuentros inaugurales, nos deben llamar la atención a padres, terapeutas y educadores. Las cualificaciones, texturas, coloraciones, matices, sonidos, silencios, todo esto en forma conjunta nos dará información sobre las características puntuales de ese vínculo: la complementariedad o la insuficiencia, el exceso o la ausencia.
La falta de autonomía del bebé para resolver sus necesidades genera gran desamparo. Si bien hay un gran potencial a desarrollar, no podrá ser sin la intervención del mundo exterior. La prematuración, genera una gran impotencia.
El gran desafío es poder responder a ese bebe con responsabilidad. Es la madre la que le va a dar la posibilidad de SER. Y para que esto suceda tiene que haber una madre que ame y libidinice; y también un padre que sea portador de una ley, de normas que le permitan compartir la realidad y moverse en ella con legalidad.
La madre se presenta para calmar sus necesidades y ofrece la teta y la leche. Ambas le pertenecen y se lo ofrecerá para aquietar tanta ansiedad. Entre idas y vueltas, ofertas y pedidos, aciertos y desaciertos, suficiencias y fallas, se irá creando a través de la “lactación” las condiciones de un mundo y el sostén emocional de ese bebé.
Si la madre es suficientemente buena y satisface las necesidades del bebé, se construirá un vínculo de confianza que siempre se intentará actualizar a partir de la regularidad (repetición) la continuidad y la permanencia. Así el bebé y la madre se irán adaptando y ritmando al gesto espontáneo del niño y a su tensionalidad. Una madre buena construye instancias de crecimiento sanas y saludables.
Si la madre no es suficientemente buena, se construirán tensiones, mayores ansiedades, desesperaciones ante el desamparo, incongruencia entre tensiones internas y externas. Son estas condiciones las que le proveerán al niño alguna patología.
Lic. Andrea Biagiola
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Fuente Imagen: upsocl.com

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