“Mi hijo no come”
“Mi hijo solo acepta fideos, papa, milanesas y pizza”
“Mi hijo no come fruta”
“Podría vivir a chocolatada y galletitas”
Estas son frases que suelen escucharse mucho durante toda la infancia, no solamente cuando aparece selectividad alimentaria y/o neofobia.
¿Por qué es tan común? ¿Alguna vez te lo preguntaste?
Si vamos con nuestros hijos a comer a un restaurant, me animo a decir que en casi todos los casos, existe la opción de “menú infantil”. Y, a excepción de algunos lugares, la mayoría ofrece la posibilidad de elegir entre opciones como las siguientes:
- Fideos con queso o salsa + jugo/gaseosa + postre a elección (casi siempre helado/gelatina/flan).
- Milanesa con puré + opciones ídem a.
- Nuggets con papas fritas + opciones ídem a.
Estas opciones las naturalizamos tanto que ni pensamos en ofrecer cualquier otra de las tantas que hay en un menú. Vamos directo a esas “infantiles”.
¿Por qué esa denominación? ¿Por qué comida de adulto y comida de niños? ¿Saben distinto? ¿Cumple con algún objetivo en particular? ¿Es mejor o peor que la “comida de adulto”?
Son interrogantes que, al menos yo, me hago al ver este tipo de distinciones.
La respuesta, en verdad, es simple. Estamos acostumbrados a que de chiquitos nos den comida en puré, siempre. No tiene nada de malo un buen puré, claro. Pero es una manera un tanto monótona de presentar alimento. Si digo puré, estoy segura que la mayoría piensa en papa/batata/calabaza. Un puré de vez en cuando, viene bárbaro, como cualquier otra preparación. Pero, si todos los días comemos puré, pronto entraremos en un escaso abanico de opciones, lo que disminuirá la oferta de alimentos. Entonces, luego, nos quedamos “varados” ofreciendo siempre lo mismo, con texturas cremosas, blandas, similares a lo que veníamos ofreciendo de bebés. Y aquí es cuando aparecen los “problemas”. El no saber qué ni cómo ofrecer otros grupos de alimentos y formas de prepararlos. Entonces perpetuamos estas opciones acotadas “con tal de que coman algo”, y nosotros comemos distinto.
¿Poco práctico, no? Cocinar distintos platos todo el tiempo. Creo que a pocos les resulta indiferente. ¡Por lo menos sé que a mí sí! Somos 5 en casa, ¡imagínense si tuviese que cocinar distinto para niños y grandes!
Por esto es tan importante comenzar a ofrecer alimentos de todo tipo y color desde los inicios de la alimentación, ya a los 6 meses, con las adaptaciones necesarias de tamaño y forma, por supuesto. Pero ofrecer a nuestros hijos lo mismo que nosotros comemos, no sólo nos brinda practicidad, ganamos tiempo y ampliamos el abanico de opciones, si no que seguramente, si somos padres o cuidadores que no comíamos tan sano, empezaremos a hacerlo, ya que queremos eso para nuestros hijos, y dando el ejemplo, no sólo le estamos regalando salud a ellos, regalamos, sino también a nosotros mismos.
Lic. Josefina Danussi
Licenciada en Nutrición
@danutri.ok
josefinadanussi@gmail.com

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida.
Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan.
info@somosinfancia.com.ar
Ig: @revista.somosinfancia


Mejor explicado imposible, fácil entendimiento y muy natural lo comentado, gracias
por la información webmaster
Muchísimas gracias por leernos