En una nueva emisión de Redes de Bienestar, conversamos con la kinesióloga y osteópata Ayelén Azzariti sobre una problemática que afecta a millones de personas en todo el mundo: las migrañas. Durante la entrevista, explicó cómo ha cambiado la comprensión médica de este trastorno. También cuál puede ser el aporte de la osteopatía en el acompañamiento de quienes lo padecen.
Un trastorno complejo del sistema nervioso
Según explicó Azzariti, los avances científicos de los últimos años han llevado a replantear la definición de la migraña. Si antes se la consideraba principalmente un trastorno vascular, hoy se entiende como un trastorno complejo del sistema nervioso que, entre otras manifestaciones, cursa con dolor de cabeza.
Esta nueva mirada permite comprender mejor por qué la migraña puede presentarse de maneras tan diferentes en cada persona. Algunas experimentan alteraciones visuales, sensibilidad a la luz, al sonido o a determinados olores antes de que aparezca el dolor. Otras desarrollan náuseas, vómitos o síntomas que funcionan como una especie de aviso previo de la crisis.
La especialista destacó además que se trata de una condición altamente incapacitante, ya que puede interferir significativamente con la vida cotidiana. Tanto como el trabajo, la crianza y las actividades habituales.
Mucho más que un dolor de cabeza
Uno de los aspectos que remarcó durante la charla es la diferencia entre una migraña y un dolor de cabeza común. La migraña suele presentarse con un dolor intenso, pulsátil y progresivo, acompañado en muchos casos por otros síntomas que afectan de manera importante la calidad de vida.
Además, explicó que no todas las personas la experimentan de la misma manera. Cada paciente tiene una historia particular, síntomas diferentes y desencadenantes propios, lo que vuelve fundamental un abordaje individualizado.
El aporte de la osteopatía
Desde la mirada osteopática, el objetivo es comprender qué está expresando el cuerpo y cómo acompañar a la persona dentro de un abordaje integral, siempre sin reemplazar el diagnóstico ni el tratamiento médico.
Azzariti hizo especial hincapié en este punto: la osteopatía no sustituye la consulta médica ni las indicaciones de los profesionales tratantes. Por el contrario, destacó la importancia de contar con un diagnóstico adecuado y seguir el tratamiento indicado por el médico, especialmente en una condición tan compleja como la migraña. Desde su perspectiva, la osteopatía funciona como una herramienta complementaria que puede integrarse al abordaje de cada paciente.
La especialista explicó que una de las herramientas centrales en estos casos es la osteopatía craneal. Este abordaje trabaja sobre las estructuras del cráneo, las membranas que lo recubren y las relaciones que existen con el sistema nervioso. También se presta especial atención a las cervicales, la postura y distintas tensiones que suelen encontrarse en pacientes con migraña.
Señaló además que con frecuencia se observan restricciones en la movilidad del cuello, tensiones en la mandíbula y alteraciones en distintas estructuras relacionadas con la sensibilidad de la cara y la cabeza. Por eso, el trabajo osteopático suele incluir no sólo el cráneo, sino también el cuello, la articulación temporomandibular y otras zonas del cuerpo que pueden estar involucradas.
Identificar los desencadenantes
Otro aspecto fundamental es reconocer qué factores pueden favorecer la aparición de las crisis. Azzariti recomendó llevar un registro o diario donde anotar cuándo aparecen los síntomas, su intensidad y qué situaciones pudieron haber actuado como desencadenantes.
El estrés, determinados estímulos sensoriales, los cambios de rutina, las variaciones de temperatura o distintas situaciones cotidianas pueden funcionar como disparadores en personas predispuestas.
También destacó la importancia de observar aspectos como el descanso, la alimentación y el uso prolongado de pantallas, ya que forman parte de un conjunto de factores que pueden influir en la sensibilidad del sistema nervioso.
Una mirada integral para mejorar la calidad de vida
Durante la entrevista, la osteópata remarcó que cada persona es única y que no existe una única respuesta para todos los casos. Sin embargo, señaló que la osteopatía puede contribuir a disminuir la frecuencia y la intensidad de las crisis, ayudando a que el organismo tolere mejor distintos estímulos.
Además del trabajo manual, subrayó la importancia de acompañar el proceso con hábitos saludables, una adecuada gestión del estrés, descanso suficiente y seguimiento médico.
La propuesta, explicó, no es enfocarse únicamente en el síntoma, sino comprender a la persona de manera integral. En muchos casos, reducir la frecuencia de las crisis y recuperar calidad de vida ya representa un cambio significativo para quienes conviven con esta condición.

Kinesióloga /Osteópata
Osteopatía aplicada al yoga y entrenamiento
Cursos / postgrados
@azzaritiayelenosteopatia

