Escuchar el cuerpo para comprender la etapa. «La menopausia no es una enfermedad, es una etapa que todas vamos a transitar mientras estamos vivas. Nadie se salva de esto», explicó la profesional durante el programa. Esta transición implica cambios biológicos, hormonales y emocionales, y cada mujer lo vive de manera singular: «El descenso de estrógenos y testosterona puede ser más rápido o más lento, y afecta no solo al útero o los ovarios, sino a todo el eje hipotálamo-hipófisis, a la tiroides, al metabolismo, al sueño, a la atención, a las emociones.»
El útero como centro de memoria y sostén
«El útero no deja de existir cuando termina el ciclo menstrual. Sigue siendo un centro de memoria y de sostén, un lugar que guarda historias y emociones». A medida que la mujer entra en la menopausia, este órgano inicia su proceso de involución, porque ya no está al servicio de la procreación, pero no desaparece: «Se transforma, se reorganiza, y junto con el resto del cuerpo invita a la mujer a reconectarse consigo misma, a habitar su nueva etapa con presencia y sabiduría.»
Síntomas, señales y sabiduría del cuerpo
Los síntomas pueden ser muy variados: aumento de peso, cambios en la distribución de la grasa, resistencia a la insulina, alteraciones cognitivas, sofocos, irritabilidad o problemas de incontinencia. Pero la profesional enfatizó: «No significa que todo esto vaya a suceder, y la información nos da herramientas para acompañarnos y saber a dónde acudir. El cuerpo tiene su propia sabiduría y nos está mostrando qué necesita.»
Osteopatía y acompañamiento integral
Desde la osteopatía, explicó, se busca intervenir desde la totalidad: cuerpo, mente y emociones. «Podemos trabajar sobre las fascias, los tejidos, el útero, la vejiga, todo lo que se va tensionando. No prometemos eliminar los sofocos ni los síntomas, pero sí ayudar a equilibrar el sistema nervioso, bajar la sobrecarga emocional y devolver movilidad y elasticidad a los tejidos. Es acompañar el tránsito, no pelearse con él.» Además, destacó la prevención y la construcción de hábitos saludables: «Si acompañamos a la paciente en ciclos desde tiempo atrás, con ejercicio, alimentación y atención al cuerpo, podemos preparar el organismo para transitar mejor esta etapa y registrar lo que nos pasa. No se trata de evitar la menopausia, sino de vivirla con calma y conciencia.»
Reconexión, empoderamiento y nueva etapa
Finalmente, subrayó la dimensión emocional y social de la menopausia: «La menopausia es un ciclo de transición. No se cierra nada, se abre otro espacio. Muchas mujeres atraviesan esta etapa en soledad o con vergüenza, y eso aumenta la dificultad. Hoy tenemos herramientas, información y profesionales preparados para acompañar. La menopausia puede ser un tiempo de empoderamiento, de reconexión con nosotras mismas y de aprender a sentirnos vivas en una nueva dimensión.»
Por: Ayelen Azzariti
Osteópata, kinesióloga
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