Las habilidades sociales constituyen un conjunto de conductas, estrategias y herramientas que permiten a las personas establecer y mantener relaciones interpersonales satisfactorias. En el caso del espectro autista, suelen presentarse desafíos específicos en la comprensión de normas sociales implícitas, la comunicación no verbal, la reciprocidad emocional y la flexibilidad en las interacciones.
En primer lugar, debido a las dificultades que se presentan en el desarrollo de la teoría de la mente. Por lo tanto, estos aspectos no implican falta de interés en vincularse, son diferencias en la manera de percibir y procesar la información social.
Trabajar las habilidades sociales en personas con autismo es fundamental: favorece la inclusión, el bienestar emocional y la autonomía. Al aprender y practicar estas herramientas, se facilita la posibilidad de comprender mejor las intenciones de los demás, interpretar señales sociales y responder de manera más ajustada a diferentes contextos.
De esta manera, contribuye a disminuir malentendidos, reducir experiencias de aislamiento y potenciar la autoestima, ya que la persona siente mayor seguridad en sus interacciones cotidianas. Porque el desarrollo de habilidades sociales no solo impacta en la vida personal y afectiva.
También ocurre en el ámbito académico y laboral. La capacidad de cooperar, resolver conflictos y comunicarse de manera clara son competencias valoradas en diferentes entornos.
De este modo, fortalecerlas desde edades tempranas brinda oportunidades para una participación más plena y significativa en la sociedad.
Abordaje respetuoso
Es bueno destacar que el abordaje debe ser respetuoso de la singularidad de cada persona, evitando imponer formas de interacción que invisibilicen su estilo propio de comunicarse.
Igualmente, se trata, más bien, de ofrecer apoyos que amplíen sus posibilidades de expresión y conexión. Así, se reconoce la diversidad neurodivergente como una riqueza. De esta manera, es importante entender que estas habilidades deberían comenzar a trabajarse desde pequeños, aunque a los adultos recién diagnosticados también les son super útiles interactuar con pares para estimularlas más.
Finalmente, podemos concluir que trabajar las habilidades sociales en el autismo no significa “normalizar” a la persona. Es acompañarla en la adquisición de recursos que promuevan su bienestar, autonomía e integración, siempre desde un enfoque inclusivo, respetuoso y centrado en sus fortalezas.
Referencias bibliográficas
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García-Villamisar, D., & Muela, C. (2017). Intervenciones en habilidades sociales para personas con trastorno del espectro autista. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes.
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Ratto, A. B., Kenworthy, L., Yerys, B. E., Bascom, J., Wieckowski, A. T., White, S. W., & Scarpa, A. (2018). What about the girls? Sex-based differences in autistic traits and adaptive skills. Journal of Autism and Developmental Disorders.
Por: Andrea Díaz
Lic en Psicología, Prof. Universitaria, Psicopedagoga.
Especialista en evaluaciones neurocognitivas
Profesora y Licenciada en Psicología MN 26538.
Psicopedagoga, especializada en trastornos del neurodesarrollo.

