Hablemos de viudez

Para comenzar, si hablamos de viudez, no podemos dejar de lado el tema del duelo.

¿Qué es duelar?. Es ir quitando poco a poco los enlaces que me unían al objeto perdido. En un proceso de duelo sano, esos enlaces son de energía sostenida por el amor que se tiene a esa persona. Una vez cumplido ese “trabajo” de duelo se vuelve a estar libre para eventualmente poder investir con esa energía amorosa a un nuevo ser. Esto conlleva tiempo variable y energía. Hoy: Hablemos de viudez.

¿Qué es lo primero que aparece ante el desgarro de la pérdida?.

La soledad, porque cuando perdemos a un ser amado sentimos que nadie puede compartir nuestro mundo. Quienes se acercan intentan consolarnos con palabras que a nuestro entender, no logran abarcar el infierno que sentimos que estamos viviendo. Y aparece el gran protagonista de la historia: el dolor que por momentos se hace intolerable. También llega el miedo. Miedo a no poder seguir, a no poder soportar, a no encontrar sentido. Y no falta el enojo contra quien creemos que nos ha abandonado. Así será por un tiempo que nos parece interminable.
Ahora bien, si sabemos que la muerte es inevitable. Y si reconocemos que puede llevarnos sin importar edad, camino recorrido, momento vivido, ¿por qué no mirarla de frente, aceptarla como parte de la vida?. Y quizá nos pueda ayudar a salir de esa rueda de postergaciones permanentes. ¿Por qué creemos que tenemos el control sobre ella?, ¿qué aún falta para su llegada?, y nos perdemos así de hacer todo aquello que nos puede llevar a una vida más plena.

Llevemos ahora esto a la pérdida de nuestra pareja, en un contexto familiar donde hay hijos. Durante mucho tiempo hemos sido leales en familia al recuerdo de aquel que murió, donde nos fidelizo este vínculo de mantener vivo ese recuerdo de quién amábamos tanto.

Ahora el tiempo pasó y recuperé mi deseo erótico o de hacer esas cosas postergadas. Quién primero se va a resistir es el hijo, quien pensará: Si mamá/papá continúa con su vida erótica, de amor hacia otro , ¿Quién va a mantener vivo el recuerdo junto conmigo del que falleció?. ¿Si mamá/papá avanza en esto qué lugar ocupa mi padre/madre fallecido en nuestra vida?. Si estuvimos juntos y a la par ¿Qué va a pasar ahora con el dolor que transitamos juntos?.

Hoy: Hablemos de viudez.

Es importante conversar con nuestros hijos de que ese lugar queda inamovible, que ese recuerdo. Si bien nos mantiene unidos, que no sea ya desde el dolor sino desde la transformación, desde animarse a algo más. 

En cada gesto, en cada fecha, en cada lugar, lo vamos a honrar, pero los que seguimos vivos tenemos que continuar. Porque todo lo que se detiene, lo que no sigue un circuito, termina por entorpecer, queda congelado. Y el congelamiento es tristeza, el entorpecimiento es bloqueo y no se trata de eso. De lo que sí se trata es de mantener a ese ser amado en un lugar de nuestro corazón ya no rodeado de dolor, sino guardado con mucho amor.

Viviana Giadas

Lic. en Psicología

Biodecodificación

Fuente imagen: https://www.mundopsicologos.com/ https://www.diariofemenino.com/

Somos Infancia

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida. Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan. info@somosinfancia.com.ar Ig: @revista.somosinfancia

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *