La ansiedad es considerada un componente básico de la condición humana, cuya función es alertarnos ante una posible amenaza y prepararnos para actuar, huir o buscar ayuda. Por tal motivo es totalmente normal observar durante la niñez síntomas de ansiedad ante distintas situaciones. Hoy: Por una niñez sin trastornos de ansiedad.
Ejemplos de lo mencionado puede ser, presentar una lección frente a los compañeros, rendir un examen, participar de un encuentro deportivo o realizar una consulta con el odontólogo. Sin embargo, cuando este estado de alerta se activa sin control y fuera del margen de su sentido funcional, puede traer consecuencias negativas sobre la salud, el rendimiento escolar y la vida social de nuestros pequeños.
El ambiente familiar juega un papel importantísimo para el desarrollo del ser humano. Y en lo que a ansiedad respecta, la forma en que los adultos nos relacionemos con los problemas cotidianos servirán de plataforma para la construcción de personalidades más o menos ansiosas, generando patrones de respuesta similares y modelando un estilo evasivo o resolutivo frente a la vida misma.
Más sobre: Por una niñez sin trastornos de ansiedad
Inmersos en un mundo competitivo y materialista, parece un tarea difícil restringir el ingreso de la ansiedad en nuestras familias. La buena noticia es que difícil no es sinónimo de imposible. Por eso quiero invitarte a pensar en algunas acciones concretas que pueden ayudarnos a crear ambientes saludables y formar personas capaces de hacer frente a la respuesta ansiosa exitosamente.
- Administrar el ingreso de información. Somos bombardeados permanentemente con noticias, muchas de las cuales no pueden ser correctamente procesadas por mentes aún inmaduras. Evitemos exponerlos innecesariamente, limitando el uso de pantallas (sobretodo canales de noticias) y conversaciones frente a ellos.
- Crear espacios de diálogo y reflexión. La solución no es aislarlos de la realidad, por eso, frente a situaciones difíciles que ingresarán indefectiblemente al hogar (problemas económicos, enfermedad, crisis, etc.) tomémonos el tiempo para explicar, hasta donde ellos puedan comprender y en su idioma, y proyectar una mirada resiliente y esperanzadora, que brinde seguridad y confianza aún en medio de la necesidad.
- Generar momentos de felicidad. Adultos ansiosos formarán hijos ansiosos, por eso el trabajo comienza por nosotros. Vivir hablando de los problemas no trae soluciones y las quejas solo concentran nuestra atención en las carencias. Salir a caminar, cocinar juntos una tarde de lluvia o jugar un juego de mesa puede ayudar a construir espacios de plenitud y agradecimiento.
Referencias:
Díaz Kuaik, De la Iglesia (2019). Ansiedad: Revisión y Delimitación Conceptual. Summa Psicológica UST, Vol. 16, Nº 1. p. 42-50 – doi: 10.18774/0719-448x.2019.16.1.393 Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7009167
J.C. Baeza, G. Balaguer, I. Belchi, M. Coronas, N. Guillamón (2008). Higiene y prevención de la ansiedad. Ediciones Díaz de Santos. Recuperado de: https://books.google.es/books?id=phfLHsfKkuIC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false
K. Salaberría, J. Fernández, E. Echeburúa (1995). Ansiedad normal, ansiedad patológica y trastornos de ansiedad: ¿un camino discontinuo? Publicado en Boletín de Psicología, 48, 67-81 – Academica-e – Universidad Pública de Navarra. Recuperado de: https://academica-e.unavarra.es/xmlui/handle/2454/27969
Fuente imagen: https://www.actualidadenpsicologia.com/
Mónica Andrea Fischer

Lic. En Ciencias para la Familia
http://monicaandreafischer.com

Revista online dedicada a salud integral, crianza y calidad de vida.
Más de 500 profesionales de todas las áreas nos acompañan.
info@somosinfancia.com.ar
Ig: @revista.somosinfancia

