Cuando las creencias populares lastiman más de lo que ayudan. Compartimos algunos mitos, miedos y verdades sobre la adopción.
«Los niños adoptados siempre son problemáticos».
En Redes de Bienestar, una abogada especialista en adopción trae una mirada clara, sensible y necesaria. Todavía circulan muchos mitos alrededor de la adopción y es urgente revisarlos. Entre ellos, uno de los más instalados —y dañinos—: que los niños, niñas y adolescentes adoptados «son problemáticos». Con honestidad y profundidad, la especialista explica por qué esta frase es falsa, revictimizante y sin sustento.
«No todos los niños son iguales». Y no importa de dónde vengan.» Mariana comenzó poniendo el foco donde corresponde:
«Es falso. Es muy revictimizante para un niño escuchar esto. Y es una mirada muy adultocéntrica.» Contó que no existe un único perfil, ni una única historia, ni una única forma de atravesar lo vivido.
«Hay historias de resiliencia tremendas. Con adopción y sin adopción. Entonces no podemos decir que todos los niños tienen problemas, porque no es así.»
Un mito que persiste más de lo que imaginamos.
En el programa, la abogada cuenta que, aunque a veces siente que ya habló muchas veces de lo mismo, cuando escucha lo que la gente trae, se da cuenta de que la credibilidad popular sigue llena de mitos. «¿Cuánto se necesita seguir hablando de esto? ¿Cuánto hay todavía?», dice. «Es muchísimo.»
Por eso acepta retomar uno de los mitos que más circula: «los niños, niñas o adolescentes adoptados son siempre problemáticos». Y arranca clara: «Es falso.»
Lo define como revictimizante y adultocéntrico. Esto no es porque quien lo piensa lo diga con mala intención, sino porque refleja una falta de empatía y de comprensión sobre cómo se aborda este tema. «No todos los niños son iguales, no importa el contexto en el que hayan aparecido, nacido o criado. No podemos decir que todos los niños tienen problemas. Porque no es así.»
La adopción transforma: el entorno importa
La especialista señala algo fundamental: incluso desde lo que hoy se sabe sobre epigenética, el entorno puede transformar la vida de una persona. «Por eso digo que la adopción es tan transformadora. Tener una familia, tener amor, acceder a tratamientos, a la salud, ir al colegio, tener a alguien que te mire, que te cuide… eso transforma vidas.»
Remarca que la adopción restituye derechos, forma familia y cambia realidades de manera concreta. No es teoría: es vida cotidiana, acompañamiento, oportunidad. «No hay que catalogar que siempre van a estar mal. Porque si partimos de ahí, van a estar mal.»
La mirada del entorno: escuela, familia, comunidad
La especialista invita a pensar no solo en las familias adoptivas, sino en todo el entorno donde un niño llega: escuela, grado, maestras, compañeros. «Quizás lo adoptan de un poquito más grande. Ese niño se tiene que enfrentar a una nueva familia, un nuevo colegio, y esos padres son primerizos con un niño de 10 años.»
Puede haber conductas, claro, como en cualquier niño. Pero pregunta: «¿Con qué empatía, con qué amabilidad, con qué corazón puedo recibir a ese niño que seguramente la pasó muy mal?»
¿Y por qué siempre el foco en el niño?
En el diálogo surge un punto imprescindible: se suele mirar solo al niño, como si la historia difícil fuera únicamente la suya.
«Si creemos que una historia complicada te hace ser complicado, entonces los padres que adoptan también podrían ser complicados. Todos tenemos traumas, duelos, cosas difíciles. ¿Por qué poner todo en el niño?»
La especialista coincide: la adopción no es una patología. Es una forma de ser familia. Es parte de la historia, pero no define una identidad problemática.
Acompañar el trauma, no estigmatizar
Reconoce que muchos niños que llegan a la adopción pasaron por situaciones traumáticas. «Estamos abriendo la puerta al trauma, y a uno que no creamos nosotros.» Por eso recomienda que las familias se informen, se preparen, se acompañen por profesionales cuando sea necesario.
«Esto es distinto al mito. Acompañar duelos y dolores es parte del recorrido, pero eso no significa que los niños sean problemáticos.»
El miedo a adoptar y el famoso trámite
Entre los mitos que surgen siempre, aparece otro clásico: «adoptar en Argentina es muy difícil». La especialista lo desarma: depende de cada jurisdicción, requiere entrevistas y evaluaciones, pero no es imposible ni tan complejo como muchos creen. Y, sobre todo, no debería ser un miedo que paralice.
«Lo más importante no es el trámite; es lo que hay detrás. Cómo trabajás tu disponibilidad adoptiva, cómo sabés qué es este proceso. La adopción es otra manera de ser familia. Te va a requerir otras actitudes y otras facultades.»
¿Es más fácil adoptar en otros países?
Frente a la creencia de que en Europa «se adopta en una semana», la especialista aclara: no es así. El motivo de la mayor agilidad es otro: casi no tienen niños en situación de adopción. En cambio, en países con realidades como las nuestras, hay mayor vulneración de derechos y, por lo tanto, más niños esperando familia. «No nos podemos comparar. Es diferente.»
Un deseo que merece ser acompañado, no frenado
Para cerrar, deja un mensaje claro: no frenar el deseo por miedo o por mitos.
«El deseo de adoptar es distinto al deseo de ser mamá o papá biológico. Pero si el deseo está, o se está trabajando, lo más importante es la formación y la educación. Que aprendas y entiendas cómo es el sistema, qué te pide, cómo transitar el camino.»
Y concluye con una invitación simple y poderosa:
Que un mito no te frene. Si el deseo está, si aparece aunque sea pequeño, buscá información, formate, entendé el sistema. Lo que te acompaña es lo que aprendés, lo que trabajás y lo que te animás a sentir.» Informate.»
Mariana Macía
Abogada / Profesora /Diplomada en Adopciones
Celular: +54 9 11 4085-9414
Correo: info@marianamacia.com
Web: https://www.marianamacia.com/
Valeria Bronstain – Dirección general

