Ni un ratito, ni medio. Los bebés no deben interactuar con el móvil ni con ninguna otra pantalla al menos hasta los dos años. Y a partir de esa edad y hasta los cinco, cuanto menos accedan a estos dispositivos mejor y, en todo caso, nunca más de una hora al día. Al menos esas son las nuevas recomendaciones emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras revisar un centenar de estudios realizados en diversas partes del mundo en relación a las actividades infantiles.
Hoy en día se vive de una manera muy acelerada, todo va muy rápido; los padres que trabajan varias horas, el estrés en las familias, la poca comunicación.
Se sabe que importa más la calidad de tiempo, que la cantidad, pero ¿que pasa cuando ninguna de ellas es buena?
No podemos hacer como si la tecnología no existiese, los niños son partes de este mundo y por mas pequeños que sean, tienen contacto directo con las pantallas, pero si podemos regular eso, priorizar el juego en casa, el contacto con hermanos, incentivar la creatividad, la naturaleza, el aire libre, la creatividad de inventar nuevas actividades.
El disfrutar del estar con nuestros hijos, el divertirnos nosotros adultos como niños también, es fundamental.
La falta de tiempo, a veces nos lleva a exponerlos a situaciones como ser pantallas, sabiendo que no es su uso algo bueno siendo pequeños.
¿Hay que modificarlo ¿Cómo podría hacerse?
No existen recetas para educar, o criar a nuestros hijos, cada familia, según sus valores, creencias, recursos, necesidades, posibilidades, hará lo mejor que pueda por y para sus hijos.
Pero tenemos que tener presente que si bien están expuestos a las tecnologías que hasta a nosotros como adultos, nos abruman, y muchas veces alejan mas que lo que creemos; podemos inculcar, enseñar, demostrar que existen muchas otras cosas para hacer, que pueden ser muy agradables, estimular, compartirlas, crear nuevas experiencias en ellos, divertirse en familia.
Para tener en cuenta:
Inventemos juegos nuevos
Escuchemos mas a los niños sobre como fue su día, que hicieron, como se sintieron.
Preguntemos que les gustaría hacer
Cantar, saltar, hacer manualidades en familia, contar cuentos, inventar canciones, escuchar música, bailar, inventar una obra de teatro en casa, jugar a las escondidas, escribir un cuento entre todos, disfrazarse…
Realmente hay tantas cosas que se pueden inventar, es cuestión de descubrir con prueba y error, que les gusta a nuestros hijos, que les divierte, que les atrae, y a su vez que nos agrada a nosotros también, todos tenemos que pasarla bien. Un padre que disfruta y sobre todo se divierte jugando con su hijo, es algo que se le transmite al niño, una experiencia maravillosa para ambos.
Buscar, crear, descubrir, rescatar momentos, atesorar los buenos, recordar, ser creativos en esta vida, un poco de eso se trata.
Fuente de imagen: La Vanguardia
Valeria Bronstain

