¿Que es la neofobia?

El miedo a probar alimentos nuevos (neofobia) La neofobia alimentaria es el miedo o rechazo a probar alimentos nuevos. … El comportamiento de rechazar nuevos alimentos es una etapa típica en el desarrollo infantil, sobre todo en niños y niñas de entre dos y tres años, pero suele remitir en torno a los cinco.

Eso no me gusta» es la frase más temida por los padres cuando tratan de incorporar un nuevo alimento al menú de los niños. La neofobia alimentaria (o rechazo a probar nuevos alimentos), aunque no está recogida en el manual de los trastornos psiquiátricos de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), es un problema frecuente en muchas familias. Por eso, es importante que cuando un niño se niegue a probar alimentos nuevos, los padres sepan cómo actuar para que no se repita de manera sistemática.

 Los hijos, a partir de los dos años, empiezan a ser conscientes de su propia identidad y a manifestar su voluntad. Y muchas veces «su respuesta favorita es el ‘no’; porque quieren poner a prueba al adulto y verse como seres independientes que tienen una opinión propia. Sin embargo, pese a su apariencia, todavía son muy dependientes de sus padres y controlan poco sus impulsos».

  1. Los primeros que tienen que comer de todo son los padres. Si un niño no ve a sus padres comer de todo, probablemente él tampoco lo hará. «Los niños copian a sus adultos de referencia, que son sus padres, por eso éstos deben ser modelo y ejemplo de conducta a seguir a todos los niveles. Los primeros que tienen que llevar una correcta alimentación y sentar las bases de una dieta sana y saludable serán los padres», afirma la experta.
  2. Presenta los nuevos alimentos de uno en uno. Es más sencillo introducir un pequeño cambio en un plato que no uno completamente nuevo. Como dice Álava, no se puede pretender cambiar la situación de la noche a la mañana.
  3. Los alimentos nuevos, mejor en pequeñas cantidades. De esta manera, se evita que el niño se agobie pensando que no será capaz de enfrentarse a ese plato. Después, con el tiempo, se pueden ir aumentado las cantidades.
  4. Es importante que el niño participe en el proceso. Sobre esto, la experta aconseja que padres e hijos vayan juntos a la compra para que los pequeños ayuden y se involucren a la hora de hacer la comida.
  5. Cambiar la comida no es la solución. Comer de todo es una costumbre que se aprende desde la infancia, y permitir que el niño elija el menú de cada día no se puede mantener en el tiempo.

Como siempre decimos, cada familia encuentra las formas según sus recursos, posibilidades y tiempos, para poder modificar estas situaciones.

Dar tiempo al niño, con respeto, y amor seguro se logran cambios que mejoran su calidad de vida.

Fuente de imagen: Julio Cesar Restrepo

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