La madre, el origen de la pareja

Desde que comenzamos a crecer, la pareja es un tema que nos convoca, y a la mayoría, desde muy jovencitos, nos comienza a inquietar, como si pretendiéramos encontrar algo especial en esta relación, que, aunque no lo sepamos, nos mueve hacia su encuentro.

Y, además de ese algo, estamos buscando a ese alguien con quien nos vinculamos por primera vez en el amor. Y es a nuestra madre a quien anhelamos reencontrar, con quien experimentamos, alguna vez, una instancia que nos completó. Vivenciamos junto con ella la unión con el Todo: crecíamos dentro de su cuerpo en un estado de comunión, en una atmósfera de contención y protección.

Su cuerpo y el nuestro eran uno solo, así su respiración, así su alimentación, así su descanso….,así su amor. Todas nuestras necesidades eran cubiertas a favor de nuestro desarrollo: cada vez que respiraba, se alimentaba, descansaba, nos daba su amor. Esos cuidados nos colmaban y nos permitían continuar hacia la vida.

Fue un tiempo en el que fuimos uno, cuando estuvimos en su vientre y sentimos latir su corazón.

Nos dejó la estela de un amor idílico, en el que nos remitía a experimentar la totalidad.

Plenitud y completitud, eso vivenciamos. Una suerte de paraíso en la Tierra.

Y, al llegar a la vida, esa memoria nos impulsó a buscar la recreación de ese amor: la pareja es el espacio ideal donde anhelamos que el otro nos complete.

La relación que cada integrante ha mantenido con sus padres es determinante para que, en la relación de pareja fluya el amor, ya que allí se recrea lo conocido desde nuestra concepción.

Y este movimiento comienza con la madre. Como dadora de vida, es aquella primera persona que, desde el vientre, nos enseña acerca del amor. Es nuestra primera matriz afectiva con quien experimentamos el amor desde la misma gestación.

Junto con nuestra madre aprendimos a amar y ser amados. Tomar su amor es el primer paso para estar disponibles e ir hacia una pareja.

Recién cuando somos capaces de inclinarnos ante su grandeza, la de la madre, ver lo esencial y decirle sí a ese amor humano. Con todas sus faltas, sus omisiones y equivocaciones, y tan espiritual, podremos ofrecerlo y darlo. Como consecuencia, vamos a sentirnos atraídos por aquel que vibre en una frecuencia semejante.

Carolina Sartori

Consteladora Familiar

Te compartimos la charla de la profesional en nuestro programa radial


Carolina Sartori

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