Nayla Holgado, aromaterapeuta, conversó en Redes de Bienestar sobre el vínculo entre los aromas, los recuerdos, las emociones y nuestra identidad.
Un aroma puede transportarnos
¿Por qué un aroma puede llevarnos inmediatamente a una persona, una época o una situación? Para Nayla, la respuesta está en la estrecha relación entre el olfato, las emociones y los recuerdos.
El sistema límbico, vinculado con nuestro mundo emocional, participa en el almacenamiento de recuerdos. Para que un recuerdo pueda construirse necesita una emoción y, muchas veces, también queda asociado a un aroma.
No todos sentimos lo mismo
Un mismo aroma puede generar sensaciones completamente diferentes en distintas personas. La lavanda, por ejemplo, puede resultar relajante y agradable para alguien y provocar rechazo o ansiedad en otra persona.
Esto ocurre porque los aromas también están ligados a nuestra historia y a nuestra identidad. No existe un aroma que sea agradable para todos ni una fragancia que necesariamente produzca el mismo efecto en cada individuo.
El recuerdo también construye identidad
Los aromas pueden recuperar recuerdos que creíamos olvidados. Una fragancia puede llevarnos a la casa de nuestra infancia, a una persona, a una comida o a una etapa determinada de la vida.
Pero esos recuerdos no siempre son positivos. Un aroma también puede quedar asociado a una experiencia dolorosa, a una pérdida o a una situación traumática.
Por eso, para Nayla, trabajar con aromaterapia implica conocer la historia de la persona y escuchar qué le sucede frente a cada aroma. La respuesta no está solamente en la nariz: es emocional.

Psicóloga Social
• Aromaterapeuta
• Especialista en Psicoaromaterapia
• Enfoque integrativo
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