Sintonizar hace referencia a tocar el pezón de su mamá mientras está siendo alimentado/a, puede ser de varias maneras: apretujarlo, acariciarlo, jugar, apoyar su manito encima o acercar y sacar la boca sin succionar realmente (cuando son más grandes). Este concepto no se encuentra estudiado o validado científicamente, pero es un común denominador de muchas lactancias maternas.
Se piensa que esta conducta está programada para estimular la producción de leche. Algunos niño/as continúan “sintonizando” el pecho de su madre incluso después del destete. Es una conducta totalmente normal, que forma parte de la lactancia materna, aunque no todos los niño/as lo realizan. Sintonizar es algo 100% instintivo. El bebé es mamífero, sus instintos están a flor de piel. Esta conducta es tan natural como tocar la oreja, el pelo, el ombligo de la mamá, etc, en determinados momentos.
Llegado el proceso del destete, esta conducta suele intensificarse, ya que los niño/as encuentran una fuente de calma sintonizando de esta manera el pezón aunque ya no sean amamantados. La teta no es sólo alimento, es calma, contacto nutritivo, apego, afecto y quizás por eso, conservan durante un tiempo la costumbre de tocarlos cuando sienten la necesidad.
A pesar de todo, para algunas mamás esta conducta puede ser molesta e incluso dolorosa, todo depende de la sensibilidad que tenga esa zona, la fuerza que pueda tener el bebé o niño/a, la frecuencia e intensidad con que se realice este hábito. Puede generar ansiedad, inquietud, hasta agitación de la lactancia materna (rechazo de la madre a la lactancia), depende del momento en que el niño/a lo realiza y la cultura en donde se encuentra inmersa esa familia.
El contacto con la piel de su mamá para el bebé es vital, es una necesidad, y siempre va a demostrar las intenciones de llegar al contacto, de diversas maneras y desde el momento del nacimiento.
En caso de que resulte molesto para la mamá, existen estrategias para redirigir esta conducta:
- Los collares de lactancia son una herramienta de fácil uso y disponibilidad para las familias, siempre teniendo el cuidado de que no sean fabricados con piezas que puedan desarmarse y el bebé pueda llevarse a la boca y tragarse.
- Siempre hablarles, anticipar lo que a una le pasa es importante para que el bebé o niño/a no sienta rechazo.
- Si es algo que te molesta intentar no soportarlo porque sí, y luego llegar al hartazgo. de a poco desviar su manito, agarrarla, hablándole tranquilamente para que no se alteren ambos.
- Distraer al bebé o niño/a con algún juguete de su agrado.
- Cuando son mayores y entienden el lenguaje hablado, explicarles en términos claros lo que sucede y por qué es molesto para mamá, que es incómodo y pedirle que deje de hacerlo o lo haga con menor intensidad, enseñarle, explicarle de la manera más respetuosa posible.
Lic. Mariana Yanina Daus
Especialista en Intervención y Estimulación Temprana.
Diplomada en Enfermería neonatal.
Formada en desarrollo infantil y vínculo temprano.
Docente de nivel medio y superior.
IG: @lic.mariandaus
FB: Marian Daus

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