El cuerpo de niños y adolescentes como expresión de problemáticas psíquicas

¿Por qué el cuerpo se ofrece involuntariamente a la expresión de síntomas?

 Las vivencias tempranas de un niño que no pudieron ser metabolizadas por sus cuidadores se transforman en síntomas. En los primeros momentos de la vida, el bebé registra fundamentalmente las emociones maternas. Cuando el metabolizador externo falla (mamá decodificando) el niño se atraganta con sus propias sensaciones y afectos, absorbiendo desbordes emocionales propios y de su cuidador.

El bebé registra placer y el displacer materno, pero sólo cobra conciencia de sus propias emociones a partir de la empatía materna. Es decir, para poder construir un “aparato para sentir los sentimientos”, el bebé necesita una madre que funcione empáticamente. El contacto con el mundo solo se aprehende por la vía de una actividad sensorial que sirve de selector. El cuerpo es el mediador. Un cuerpo que es urgencia, necesidad imperiosa, tensiones…, que si no son procesadas por otro se tornan insoportables e imposibles de ser tramitadas por sí mismo. A veces la madre queda atrapada en sus propios conflictos, impidiendo una relación empática con el bebé. Al no poder sentir lo que le ocurre a su hijo y no ponerle palabras, este no puede registrar sus procesos internos como tales y se confunde entre lo propio y ajeno

Los síntomas aparecen en un cuerpo pensado como escenario de desencuentros pulsionales (afectos), lugar de urgencias, medio del encuentro/desencuentro con el otro. El cuerpo queda marcado por diferencias. Donde la madre no puede nominar y decodificar, queda el hueco, la carencia, la falta de letra para que se inscriba un orden. Son las necesidades biológicas las que ponen en juego emociones del bebe y su madre. El cuerpo es el resultado del  recorrido de caricias, de las marcas que van dejando los primeros cuidados y también de las marcas de los  sucesos dolorosos. La historia deja marcas, y la memoria toma formas diferentes. Una de ellas son las marcas en el cuerpo.

ALGUNOS SÍNTOMAS:

El cuerpo en movimiento: los moretones, los raspones, las cicatrices, los accidentes que a su vez dejan huellas, son evidencias de un cuerpo sin límites, con torpeza motriz, hiperactividad que convoca a otro (mamá, papá, etc.) que unifique y proteja. Necesitan metabolizarse estos desbordes para poder dejar de hacer síntomas por falta de inscripciones.

-El cuerpo desde la sensorialidad: el niño se dibuja, se pinta, se escribe construyendo un cuerpo. Las sensaciones son un primer modo de registro. Cuando un niño se pinta con cola plástica, espera a que ésta se endurezca y después se va sacando poquito a poco esa especie de segunda piel que se armó, está reconociendo los límites de su cuerpo, sintiendo, provocándose un sentir. El cuerpo es un lugar para sentir, muchas veces en el juego  se obtiene esa experiencia.

El cuerpo como lugar de inscripciones: nos encontramos en todos los niños, con la fascinación de la escritura en el cuerpo. Pintarlo. Aparece como placentero y como señal de la existencia del mismo.

-En el cuerpo se inscriben síntomas: enuresis (falta de control de orina) y encopresis (falta de control de heces) son manifestaciones que implican un modo particular de uso del cuerpo para comunicarle mensajes a otros (padres, cuidadores, etc.) ej.: si me hago pi estoy expresando un descontento por algo que está ocurriendo, siempre que este no tenga causa orgánica.

-El cuerpo para expresar el dolor: hay marcas de dolor, marcas de violencia, marcas del abandono, y también marcas en niños golpeados, abusados, con excesos de adultos que no pudieron respetarlo. Los adolescentes aparecen con marcas en la piel, tatuajes, cortes y escoriaciones. A través del dolor intentan recuperar sensaciones, sentimientos no sentidos. Signos, señales, de una angustia a la que no le pueden poner palabras.

-El cuerpo como lenguaje: cólicos del lactante, rumiación, vómitos, son símbolo de un prematuro bebé que necesita de una madre decodificante que ponga calma a un cuerpo que no tolera las tensiones internas.

El cuerpo y los trastornos alimentarios: anorexia, hiperfagia, que reclaman una mamá presente que alimente con su amor la desnutrición o el exceso de orden emocional.

Otros trastornos específicos de la infancia

-Estreñimiento, colitis inespecíficas, alopecia,  dermatitis atópica, prurito, tricotilomanía, onicofagia, infecciones de repetición, dolores abdominales, mareos, cefaleas, entre otros.

Lic. Andrea Biagiola

M.P. A 3101

andreabiagiola@hotmail.com

@ lic.biagiolaandrea

Cel. 03571 15570368

Fuente: Somatización en los niños- Beatriz Janin

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