“¿Qué cosas te hacen sentir alegre?” “¿Cómo es para vos sentirte triste?”. Preguntas que parecen sencillas pueden abrir una ventana muy valiosa hacia la manera en que una persona reconoce, comprende y comunica su mundo emocional. El ADOS-2 —Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo, segunda edición— es un instrumento estandarizado que permite observar aspectos relacionados con la comunicación, la interacción social recíproca, la imaginación y determinados patrones de comportamiento.
Se organiza en diferentes módulos, seleccionados principalmente según el nivel de lenguaje expresivo y las características del desarrollo de cada persona.
Los módulos 3 y 4 están dirigidos a personas con lenguaje verbal fluido. El módulo 3 suele administrarse a niños y adolescentes, mientras que el módulo 4 se utiliza principalmente con adolescentes mayores y adultos. En ambos se incluyen conversaciones vinculadas con las emociones, las relaciones interpersonales y distintas experiencias de la vida cotidiana.
Pero ¿por qué se pregunta acerca de las emociones?
El objetivo no es comprobar si la persona conoce el significado correcto de palabras como “alegría”, “miedo” o “tristeza”. Tampoco se busca evaluar si tiene o no sentimientos. Las personas autistas sienten, se emocionan, se preocupan y establecen vínculos significativos, aunque pueden reconocer, organizar o expresar esas experiencias de maneras diferentes.
Estas preguntas permiten observar cómo la persona identifica una emoción, qué situaciones relaciona con ella y de qué manera describe su experiencia interna. Algunas personas pueden brindar explicaciones amplias e incluir pensamientos, sensaciones corporales y ejemplos personales. Otras pueden responder mediante una palabra concreta, relatar una situación sin describir cómo se sintieron o necesitar más tiempo para organizar la respuesta.
Por ejemplo, frente a una pregunta sobre aquello que le produce alegría, un niño podría responder simplemente: “Jugar”. Si luego se le pregunta cómo es sentirse alegre, podría decir: “Feliz”. La brevedad de esas respuestas no implica ausencia de emociones. Por el contrario, puede mostrar que el niño reconoce aquello que le genera bienestar, aunque todavía encuentre dificultades para ampliar, describir o poner en palabras su vivencia subjetiva.
Durante este intercambio también se observa la reciprocidad de la conversación: si la persona desarrolla espontáneamente su respuesta, aporta información para que el diálogo continúe, se interesa por la perspectiva del otro o necesita preguntas adicionales para sostener el intercambio. No se analiza solamente qué dice, sino también cómo construye y comparte esa experiencia con quien la escucha.
En algunos casos puede presentarse alexitimia, es decir, dificultad para identificar, diferenciar o describir los propios estados emocionales. Esta característica puede aparecer en personas autistas, pero no es exclusiva del autismo. También puede encontrarse en otros perfiles clínicos o estar influida por la edad, el lenguaje, las experiencias previas, el contexto y el nivel de confianza alcanzado durante la evaluación.
Por este motivo, una respuesta breve, literal o poco elaborada nunca debe interpretarse de manera aislada. El ADOS‑2 no determina por sí solo un diagnóstico. Sus observaciones deben integrarse con la historia del desarrollo, las entrevistas clínicas, la información familiar y escolar, otros instrumentos de evaluación y el funcionamiento de la persona en diferentes contextos.
Desde una perspectiva respetuosa de la neurodiversidad, evaluar no significa buscar aquello que está “mal”, sino comprender cómo esa persona procesa la información, establece vínculos y comunica lo que siente. También implica reconocer que no existe una única forma válida de experimentar o expresar las emociones.
Detrás de una palabra, una pausa o una respuesta concreta puede existir un mundo emocional profundo que todavía no encontró una forma sencilla de ser comunicado. La tarea del profesional no es completar ese mundo con interpretaciones apresuradas, sino ofrecer tiempo, escucha y condiciones seguras para conocerlo.
Preguntar por las emociones en los módulos 3 y 4 del ADOS‑2 es, en definitiva, una manera de acercarnos con sensibilidad a la experiencia de cada persona. Porque evaluar no es reducirla a un puntaje ni colocarle una etiqueta: es intentar comprenderla para acompañarla mejor.

Profesora y Licenciada en Psicología
Psicopedagoga, especializada en trastornos del neurodesarrollo.
Evaluaciones de autismo y perfil cognitivo infantojuvenil y de adultos
IG:@andreadiaz_psicologa

