Nancy Martínez, ortodoncista, odontopediatra y especialista en láser, conversó en Redes de Bienestar sobre la importancia de la lengua, la respiración y la postura en el desarrollo de la boca y los maxilares.
La lengua: mucho más que una parte de la boca
La lengua participa en funciones fundamentales como la respiración, la masticación, la deglución y el habla. Pero, además, está relacionada con distintas estructuras del cuerpo, por lo que su posición puede influir en la postura y en el desarrollo craneofacial.
Cuando la lengua permanece baja y se apoya sobre los dientes, puede favorecer alteraciones en la mordida y en el desarrollo de los maxilares. En cambio, cuando está correctamente posicionada sobre el paladar, contribuye a estimular su desarrollo.
«Una lengua bien posicionada en el paladar es como si fuera un aparato de ortodoncia natural», explica Nancy.
La respiración también importa
Uno de los aspectos a los que las familias deberían prestar atención es la respiración bucal. Mantener la boca abierta durante buena parte del día puede ser una señal para realizar una consulta y determinar qué está provocando esa situación.
La respiración por la boca puede estar relacionada con una lengua baja y, a partir de allí, con cambios en la posición de la cabeza y del cuerpo. La cabeza puede adelantarse, los hombros encorvarse y la postura verse afectada.
¿Qué pueden observar las familias?
Nancy recomienda prestar atención a algunas situaciones cotidianas: niños que comen con la boca abierta, que realizan mucha fuerza con los labios al comer, que mantienen la boca abierta mientras miran televisión o realizan otras actividades, o que presentan dificultades para masticar determinados alimentos.
También es importante observar si existe preferencia por alimentos blandos o dificultades para manejar los alimentos dentro de la boca.
Ante estas situaciones, la interconsulta puede ser fundamental para determinar qué está sucediendo y qué profesional puede acompañar el proceso.
Ortodoncia: no se trata solamente de enderezar dientes
La especialista destaca que un tratamiento de ortodoncia no debería pensarse únicamente desde la estética. Si no se modifican los hábitos y la musculatura que intervienen en la posición de la lengua y la mordida, los dientes pueden volver a desplazarse con el tiempo.
Por eso, la rehabilitación de la lengua y el trabajo conjunto con otros profesionales pueden ser necesarios para acompañar el tratamiento.
«Cuanto más precoz es el diagnóstico y cuanto antes podamos empezar el tratamiento, ganamos un montón», sostiene Nancy.
Una mirada integral desde el comienzo
Para Nancy, no es necesario esperar a que aparezcan problemas importantes para consultar. Incluso durante el primer año de vida pueden observarse aspectos relacionados con los frenillos, la respiración, la alimentación, la mordida y la posición de la lengua.
Una mirada temprana permite detectar dificultades y acompañar el crecimiento antes de que determinados hábitos se encuentren más instalados.
La boca, la lengua, la respiración y la postura forman parte de un mismo sistema. Por eso, observar, consultar y trabajar de manera interdisciplinaria puede ser fundamental para acompañar el desarrollo y la calidad de vida.
Sobre la autora:
Odontóloga y odontopediatra. Especialista en Frenectomía
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