Las tradiciones familiares son rituales que nos sostienen

La primeras preguntas que asoman son: ¿qué es una tradición? ¿qué es un ritual? ¿de qué hablamos cuando hablamos de ellas? Para responder algunas inquietudes, abordamos tradiciones familiares como rituales.

La tradición es una práctica, una costumbre que se trasmite de generación en generación dentro de una comunidad, de la familia y de la cultura, manifiesta continuidad histórica, conecta el pasado con el presente y el futuro. Su forma de trasmitirse es por medio de la enseñanza, del ejemplo, de la repetición. Las tradiciones no son rígidas, o no deberían, son flexibles, se adaptan con el tiempo para conservar “su sentido”.

El rito es diferente, implica algo simbólico, refiere a una acción cargada de significado, con pautas y gestos establecidos, que buscan cohesión, de ahí su vínculo con la tradición.

La tradición se hereda, el rito es el modo en que se expresan esas tradiciones. Ambas dan confianza y credibilidad. 

Hoy, es importante recuperar las tradiciones y los rituales. Porque aportan valor, sentido a las cosas, y dan cuenta de la existencia real. Así, el rito es el modo de estar en el mundo, es pertenencia, permanencia, arraigo y seguridad en lo cotidiano. El rito permite ser en el mundo y estar en él, no individualmente sino en comunidad.

El rito es resistencia al individualismo, al ruido, a lo artificial y lo superficial.

Es el Dasein del filósofo Heidegger: es estar y ser. Es ser y existir. Pero este estar en el mundo está condicionado por las cosas y por el medio, que es el Otro.

Lo ritual permite estar siendo con otros. Que el rito sea resistencia, es defender el vínculo, los lazos. Para que existan lazos, deben mediarse por cosas que son el medio para sostener la existencia de ese ser y estar.

Hoy la familia es resistencia. Las tradiciones que se conservan en la familia son resistencia. Y la forma que se expresan, son ritos que permiten resistir a un pensamiento que aniquila la comunión con el Otro. Y si es resistencia, es estable.

Así la familia, es resistencia: siendo y estando, dando estabilidad. Lo contrario a la estabilidad es lo volátil, lo que se esfuma, lo que se consume y se descarta. En cambio, lo que se repite (la tradición) y se continua y se manifiesta (ritos) permite estabilizar la existencia.

Las traiciones y los ritos dan orden y estructura. Así para que la familia se sostenga como institución, debe sostener en su núcleo la tradición y lo ritual. La transmisión y la flexibilidad. El sentido y la pertenencia. El arraigo y la permanencia.

Paula Ayala

Docente en Filosofía
Lic. Orientación Familiar

Bibliografía

  • Byung-Chul Han (2022) No-Cosas. Quiebres del mundo de hoy. Ed. Taurus.
  • Heidegger, M. (2003). Ser y tiempo (J. E. Rivera, Trad.). Editorial Trotta.

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