En una conversación profunda, honesta y atravesada por experiencias reales, 4 profesionales: del área de la abogacía, psicología y coaching, se reunieron para poner en palabras un tema que atraviesa vidas, vínculos y estructuras: las múltiples formas de violencia.
El encuentro abrió con una pregunta simple pero esencial: ¿qué es la violencia? Desde allí, cada profesional fue desplegando miradas complementarias que iluminaron un mismo fenómeno con matices distintos.
«La violencia no es solo golpe; es cualquier acción u omisión que daña, limita o condiciona la vida de una persona».
A partir de ahí, las profesionales recorrieron las múltiples formas en que se manifiesta: violencia psicológica, simbólica, económica, patrimonial, obstétrica y las microviolencias «que van desgastando la autoestima gota a gota, sin que la persona se dé cuenta de cuánto la están debilitando».
Comprender la violencia: más allá de lo visible
Las psicólogas insistieron en que las violencias no empiezan en un golpe, sino mucho antes. «La violencia empieza con gestos sutiles, comentarios que parecen mínimos, actitudes que te van desgastando», señaló una de ellas. La otra agregó: «Muchas mujeres terminan dudando de sí mismas sin darse cuenta de que esa duda fue sembrada de a poco».
La abogada, por su parte, aportó claridad jurídica sobre la clasificación de las violencias y recordó que todas —emocional, económica, psicológica, sexual, obstétrica— están contempladas dentro del marco legal. Explicó que «la violencia económica está invisibilizada, pero es de las más frecuentes«, y mencionó casos donde el control del dinero conduce al aislamiento y la dependencia total.
Microviolencias: lo que duele y se vuelve costumbre
Se comparto un relato de una oyente:
«Durante años pensé que sus críticas eran para ayudarme, hasta que un día me di cuenta de que había dejado de confiar en mi propio criterio. No me gritaba, pero cada palabra me hacía sentir menos, me costó entenderlo, pero esto también creo que es violencia.»
Ese relato abrió una reflexión profunda sobre cómo se naturalizan estas formas sutiles de daño:
«Lo peligroso es que lo que duele se vuelve costumbre, y lo que se vuelve costumbre deja de verse».
Otra profesional sintetizó esta dinámica en una frase que quedó resonando:
«Cuando una mujer tiene que pedir permiso para ser, ahí ya hay violencia».
Violencias que escalan: del «no es para tanto» al miedo
En la mesa se leyó otro testimonio que mostró el recorrido de una relación violenta:
> «No fue de un día para el otro. Antes del golpe hubo silencios, fríos, amenazas, gritos, quemaduras, excusas. Yo justificaba todo. Pensaba que el amor todo lo podía. Él decía que iba a cambiar. No tenía a dónde ir. Hasta que el miedo pudo más que el amor que creía sentir. Hablarlo fue el primer paso para volver a sentirme viva. Aún cargo la culpa del no poder haberme ido antes.»
Las profesionales retomaron la idea de cómo el «pensar que el amor todo lo podía» muchas veces sostiene vínculos dolorosos durante años, y cómo la culpa aparece incluso después de salir: culpa por quedarse, culpa por irse, culpa por «no haberse ido antes».
…”»Normalizamos lo que aprendimos en casa, incluso lo que nos dolió». Señaló que gran parte de la violencia cotidiana opera de manera casi automática porque así fue aprendida. También remarcó el poder de nombrar lo que sucede: «Cuando le ponemos palabras, deja de confundirte y empieza a ordenarse adentro».
Violencia económica: lo que aparece sin nombrarse
Entre los relatos compartidos, surgió un punto que todas subrayaron:
«Muchas mujeres llegan sin saber que lo que viven es violencia económica».
Contaron situaciones reales escuchadas en consulta: control del dinero, decisiones unilaterales sobre gastos, justificativos constantes y la sensación de tener que explicar cualquier movimiento. También se mencionaron frases que se presentan «con buena intención», como «con mi sueldo está bien, no hace falta que trabajes», pero que, en la práctica, dejan a la otra persona sin autonomía económica.
Testimonios que rompen el silencio
Otra de las voces leídas en la mesa fue:
> «Durante años pensé que sus críticas eran para ayudarme, hasta que un día me di cuenta de que había dejado de confiar en mi propio criterio. No me gritaba, pero cada palabra me hacía sentir menos.»
Y también se escuchó:
> «Hay un tiempo de procesar ese dolor, de poder tomar distancia, de poder decir ‘hasta acá llego’. Ese proceso no se puede saltear.»
Las profesionales remarcaron la importancia de respetar ese tiempo interno: «Uno no puede estar empujando ni alentando porque es su propio proceso.»
“Otro de los momentos fuertes llegó cuando hablaron de las propias historias familiares y cómo los mandatos siguen operando: «Mi papá me dijo: ‘Si vos estás casada, tu marido te puede mantener.'» Una profesional agregó que muchas mujeres escuchan frases similares «con la mejor intención», pero que aun así terminan condicionando su independencia, sus deseos y sus posibilidades reales de elegir. “
El sistema que también violenta
La mesa no se quedó sólo en lo individual. También se leyó un testimonio sobre el recorrido institucional:
> «En la comisaría me preguntaron si estaba segura. Si no estaba exagerando. Si no quería pensarlo un poco más. Salí peor de lo que entré, hasta que encontré un espacio donde sí me escucharon. A veces la grieta no es personal, es del sistema.»
La abogada retomó este punto para hablar de la revictimización: cuando quienes deberían proteger dudan, cuestionan o minimizan, la persona sale «peor de lo que entró» y siente que no tiene dónde apoyarse.
Violencia obstétrica: el consentimiento como eje
Uno de los momentos más fuertes del encuentro fue cuando se habló de violencia obstétrica. Se leyó este testimonio:
> «En mi parto me hablaban como si yo no estuviera ahí. Me apuraron, decidieron por mí y me callaron cuando pedí explicaciones. Después supe que eso también se llama violencia. Contarlo me ayudó a recuperar algo de lo que me habían quitado.»
Las profesionales resaltaron que, muchas veces, este tipo de violencia aparece disfrazado de «rutina» o «protocolo», pero deja marcas profundas en la vivencia del parto y en el vínculo con el propio cuerpo.
El silencio como forma de daño
En la mesa apareció un consenso poderoso:
«El silencio también es un modo de violencia, porque aísla, inmoviliza y hace creer que no hay salida.«
Este punto abrió un intercambio sobre lo frecuente que es callar por miedo, vergüenza o porque se llega a creer que «no es para tanto». Callar duele, pero además sostiene la situación.
El impacto emocional y el «algo no me cierra»
Las profesionales hablaron de ese momento en que, antes de la palabra violencia, aparece otra frase: «algo no me cierra». A veces se manifiesta como malestar difuso, ansiedad, estar en «alerta permanente». Se mencionó la idea de «trauma por goteo«, ese daño que se construye de a poco, como una gota que cae una y otra vez.
También se habló de cómo muchas personas viven «en alerta permanente» y de la importancia de generar espacios donde puedan relajarse, sentirse escuchadas y empezar a revisar qué les pasa sin ser juzgadas.
El poder de nombrar
En uno de los pasajes más potentes, se dijo claramente que poner en palabras es parte del proceso de reparación. Compartir los relatos —en terapia, en una mesa como ésta, en un grupo de apoyo— ayuda a ver que no se está sola, que lo que duele tiene nombre y que lo vivido no es «exageración».
Las profesionales señalaron que, cuando alguien puede decir «esto que vivo también es violencia», se abre la posibilidad de trazar nuevos límites y buscar ayuda concreta.
El cierre dejó una frase que sintetizó el espíritu del encuentro:
«Entregamos el poder sin darnos cuenta. Pero si otro empieza a decidir por nosotras, ahí es donde empezamos a perdernos. Nombrarlo es el primer paso para recuperarnos.»
Si necesitás ayuda
En Argentina podés comunicarte de manera gratuita y confidencial:
Línea 144 — Atención, asesoramiento y acompañamiento a víctimas de violencia de género, 24 horas.
WhatsApp 11-2771-6463
No estás sola. Hay red, hay escucha y hay acompañamiento.
Gracias a las profesionales que participaron de la charla en la radio:

Verónica Alfieri : Abogacía / Instagram: @dra.veronicaalfieri
Marisa Pérez Labat : Psicología / Instagram: @marisaperezlabat
Daniela Chiara : Coaching / Instagram: @danielachiara.coaching
Marisa Krasnoff : Psicología / Instagram: @marisakrasnoff

