¿Qué es la exterogestación?

Hablemos de ¿Qué es la exterogestación?

¿Escuchaste hablar alguna vez de la exterogestación? Por eso titulamos a esta nota: Los segundos nueve meses

Evolutivamente los seres humanos atravesamos una etapa de gestación que dura aproximadamente 38 semanas. Tomando desde que somos concebidos hasta que nacemos.

El nacimiento no marca un antes y un después, ni es una separación entre la persona gestante y el bebé. Por el contrario, luego de la gestación y el nacimiento comienza una etapa de exterogestación o también lo que llamamos “Los segundos nueve meses”.

¿A qué se debe el término?

Se considera que los bebés, estando fuera del útero necesitan seguir manteniendo por un tiempo las mismas condiciones que tenían dentro del mismo (comunicación, contacto, calor, alimentación).

La cercanía en estos primeros meses de vida favorece a que el bebé regule el desarrollo de los sistemas que aún están inmaduros al nacer. El cerebro del recién nacido, por ejemplo, posee un 25 % del tamaño que tendrá cuando sea adulto, por lo que las conexiones neuronales seguirán formándose posterior al parto.

Sabías que…

Los investigadores Bostok y Kovacks estipularon que la cantidad adecuada de meses que debería tener la gestación humana ronda entre 18 y 20. Coincidiendo cuando comienza generalmente la cuadrupedia (gateo). Porque evolutivamente sería el momento en el cual podría comenzar a escapar del peligro por sus propios medios o tener más facilidad para obtener lo que desea.

El ser humano nace dependiente y se espera que pueda ir logrando cada vez mayor independencia. Primero el bebé debe sentirse atendido física y emocionalmente, comprobando que hay otro que asiste sus necesidades. Volviendo a los orígenes esto se entiende como la capacidad de supervivencia.

Sobre el llanto:

El llanto es una de las maneras que el bebé utiliza para comprobar la presencia y atención de otro y de ser así comienzan a asentarse las bases para un apego seguro.

El apego es un vínculo afectivo y duradero que comienza en la infancia. Y determina muchas veces el modo en el cual nos vinculamos como adultos. Tener un apego seguro implica que hay un niño que siente que sus cuidadores están ahí para satisfacer sus necesidades (afectivas y biológicas) y constituye su personalidad y autoestima en base a esto.

Por último decimos que el contacto piel a piel en los meses de exterogestación es fundamental. El colecho, el masaje infantil, el porteo y la lactancia (en todas sus formas) favorecen a generar este vínculo saludable y cercano entre cuidadores y bebé.

Macarena Sabaté

Fuente imágen: Miriam Ginecología

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