Más Allá de Reciclar: Claves para un Currículo de Educación Sostenible que Construya Resiliencia. La Educación Ambiental ha evolucionado desde la sanción de la ley de Educación Ambiental Integral ley 27.621. Durante décadas, su principal meta fue generar «conciencia» y promover acciones visibles pero a menudo superficiales, como la separación de residuos.
Sin embargo, la magnitud de la crisis climática, sumada a sus profundos impactos emocionales en niños y adolescentes (eco-ansiedad), exige un cambio de paradigma.
Educación Sostenible para el cambio
El desafío para los educadores de hoy no es solo enseñar sobre el clima, sino formar infancias resilientes: niños y niñas capaces de comprender la complejidad del problema, gestionar sus emociones frente a la incertidumbre y, lo más importante, actuar con esperanza y eficacia para construir soluciones.
Los niños y adolescentes son los más vulnerables a los impactos del cambio climático (enfermedades, inseguridad alimentaria, desplazamiento), pero también poseen una perspectiva única y un enorme potencial transformador. La educación, en este contexto, debe transformarse en una poderosa herramienta de empoderamiento y acción.
La Convención sobre los Derechos del Niño: la Constitución de la Infancia Resiliente
Al enmarcar la crisis climática como una violación de derechos, el niño deja de ser un receptor pasivo de información y se convierte en un titular de derechos activo y demandante, siendoartículos claves: Art. 24 que garantiza el derecho del niño a gozar del más alto nivel posible de salud. Un medio ambiente contaminado o un clima inestable (sequías, inundaciones, olas de calor) violan directamente este derecho, y es nuestra obligación educativa señalarlo. Otro artículo es Derecho a la Vida y Supervivencia ya que escenarios extremos debido al cambio climático amenazan la vida y obligan en muchos casos a la migración climática, la perdida de estabilidad económica y familiar.
Es por eso que la educación debe ser el primer lugar donde se ejerza este derecho en relación con el clima, permitiendo que propongan, diseñen y lideren soluciones. Enseñar con este enfoque convierte a la escuela en el primer espacio de resiliencia cívica y climática. Esto eleva la educación ambiental de una mera tarea de «conciencia» a un compromiso activo con la justicia social y ambiental.
La Pedagogía de la Participación: El Aula como Centro de Acción Local
La complejidad de la crisis climática exige metodologías que fomenten la investigación, la colaboración y la solución de problemas reales. El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) es la herramienta pedagógica más potente para este fin. El ABP a enfoque en problemas reales, transdisciplinariedad natural, empoderamiento y eficacia. Al diseñar, implementar y evaluar una solución real, el estudiante pasa del rol de oyente al de agente de cambio. Esta sensación de eficacia es el antídoto más fuerte contra la eco-ansiedad y la base de la resiliencia.
Este enfoque también enseña habilidades cívicas: cómo debatir, cómo redactar una petición formal, cómo negociar y cómo comunicar sus hallazgos. Estamos formando a la generación que tendrá que negociar y gestionar las consecuencias de la crisis. Por lo tanto, es fundamental iniciar este camino desde el nivel inicial.
Al dar a los niños las herramientas para entender, participar y actuar basándose en sus derechos, no solo estamos combatiendo la pasividad y la eco-ansiedad. Estamos cultivando una Infancia Resiliente y una Educación Sostenible: ciudadanos críticos, activos y preparados para liderar la transición hacia un mundo más justo y habitable.
Andrea Mastronardi
Talleres EAI y Sostenible
Recursos de EAI con sentido y desde el coaching educativo

