La judicialización como forma de violencia intrafamiliar

La judicialización de los conflictos familiares no siempre representa una solución. En ocasiones, se convierte en una prolongación del enfrentamiento, donde las demandas, denuncias y disputas terminan ocupando el lugar del diálogo y profundizando el deterioro de los vínculos.

Desde la Orientación Familiar, el conflicto no puede analizarse únicamente desde los hechos que llegan a los tribunales. Es necesario comprender las relaciones, las dinámicas familiares, las formas de comunicación y el lugar que ocupa cada integrante en esa trama.

La Justicia es indispensable cuando hay derechos vulnerados o situaciones que requieren protección. Sin embargo, cuando se utiliza el proceso judicial para controlar, hostigar o desgastar al otro, la judicialización puede transformarse en una forma de violencia intrafamiliar.

En estas situaciones, los hijos suelen ser las más afectadas. Quedan expuestas a conflictos de lealtades, interrupciones de vínculos y disputas que no les corresponden. A veces, el daño no se manifiesta en una prohibición expresa, sino en la ausencia, la indiferencia o la falta de respuesta de quienes deberían estar presentes.

Detrás de cada expediente existen personas y relaciones que necesitan ser comprendidas. No alcanza con identificar quién tiene razón; también es necesario reconocer qué sostiene el conflicto, qué consecuencias produce y qué posibilidades existen de modificar esa dinámica.

Esto no significa que todos los conflictos puedan resolverse mediante el diálogo o la mediación. Cuando existe violencia, abuso o riesgo, la protección es prioritaria. Pero en aquellas situaciones donde resulta posible intervenir preventivamente, el acompañamiento familiar y el trabajo interdisciplinario pueden evitar que el enfrentamiento se vuelva permanente.

Una resolución judicial puede ordenar una situación, pero no necesariamente reparar los vínculos. La intervención familiar busca ampliar la respuesta: prevenir el daño, favorecer relaciones más saludables y recuperar, cuando sea posible, espacios de cuidado.

La judicialización innecesaria no solo sobrecarga al sistema de Justicia. También puede profundizar el sufrimiento familiar y convertir el conflicto en una forma de vida.

Prevenir y reparar también es hacer justicia.

Centro Alas

Centro de Orientación Familiar ALAS Nos dedicamos a promover la recuperación integral de personas y familias afectadas por dinámicas de violencia Abuso emocional Y vínculos patológicos. Coordinan:

Luciana Inés Mazzei
Adriana Mónica Strube
Gabriela Bonisconti
IG: @alasorientacionfamiliar

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *