Diferentes maneras de transitar lo que se pierde.
Los duelos nos hablan de los diferentes duelos, de las pérdidas en sí, de lo que significa un duelo de otras cosas. No solamente de la muerte, sino también de lo que se pierde, de lo que cambia, de lo que deja de estar.
En este sentido, el duelo aparece como una experiencia amplia, que puede atravesar distintas situaciones de la vida y no solo una pérdida concreta.
El duelo en niños: entre el juego y lo no dicho
Los niños y los adolescentes transitan los duelos dependiendo de los recursos que tengan.
En el mejor de los casos, a través del juego, porque que un niño ponga palabras es complicado. Entonces el juego sería la vía privilegiada de elaboración de cualquier situación en la niñez.
Cuando los niños son muy pequeños, incluso es muy difícil comprender lo que ocurre. Puede fallecer una mascota o un abuelo y aparece algo muy concreto: «no lo veo más».
No se le puede explicar a un nene muy pequeño lo que es la muerte. Y esto luego se va resignificando con el crecimiento, cuando ya hay un aparato psíquico que permite poner palabras, elaborar y entender lo que pasó desde otro lugar.
Metáforas, explicaciones y comprensión
En muchos casos, los adultos apelan a metáforas para explicar lo que sucede.
La estrellita, el cielo, el campo, distintas formas de nombrar lo que es difícil de decir directamente.
Pero muchas veces, lo que no se puede explicar del todo, luego se resignifica con el tiempo. En ese momento, lo que queda es lo que se pudo narrar, lo que se pudo transmitir.
Adolescencia y mandatos en el duelo
En los adolescentes, ya hay más herramientas para procesar lo que ocurre.
Pero también aparecen ciertos mandatos que pueden resultar muy pesados: «tenés que ser fuerte para acompañar a tu mamá» o «ahora quedaste vos».
Se señala que esto es muy problemático, porque un adolescente no tiene que ocupar esos lugares. No se los ayuda colocándolos en roles que no les corresponden.
Los roles familiares y lo que se actúa
En los vínculos familiares, muchas veces el duelo no solo se expresa en palabras, sino también en actos.
Los niños también entienden en actos lo que está pasando.
Se mencionan situaciones donde, frente a una pérdida o un cambio, se generan reorganizaciones en los roles familiares: hijos que ocupan lugares que no les corresponden, o situaciones donde se confunden funciones dentro del sistema familiar.
Lo no dicho, el cuerpo y lo que se manifiesta
Muchas veces, lo que no se dice en palabras aparece de otras maneras.
El duelo no siempre se expresa verbalmente: también puede aparecer en el cuerpo, en las acciones, en lo que se actúa sin decirlo.
Lo no elaborado no queda quieto. Se expresa en conductas, en modos de vínculo, en formas de sostener o evitar determinadas situaciones.
Por eso se plantea que los niños también entienden en actos lo que está pasando, y que en los sistemas familiares el duelo puede circular sin ser nombrado directamente.
Cuando los hijos ocupan otros lugares
A veces, los hijos pasan a ocupar lugares que no les corresponden, sosteniendo o acompañando situaciones de los adultos.
También se mencionan situaciones donde, por ejemplo, en separaciones o en dinámicas familiares, los hijos terminan ocupando lugares de compañía o sostén emocional.
Esto lleva a pensar en qué lugar está cada uno dentro de la familia y qué función está cumpliendo.
Padres, hijos y límites
Se plantea la importancia de los límites en los vínculos familiares.
Se señala que los hijos no son amigos de los padres, sino que cada uno tiene su rol.
Los padres son figuras de autoridad y referencia, y no pares de los hijos. Cuando esos roles se desdibujan, pueden aparecer dificultades en la organización familiar.
Dependencia, crecimiento y duelos
También aparece el tema del crecimiento de los hijos y los procesos de separación.
Se habla de situaciones donde los hijos siguen dependiendo de los padres más tiempo del necesario, o donde los padres sostienen esa dependencia.
En esos casos, aparece una pregunta: qué pasa con ese crecimiento y qué lugar ocupa cada uno en ese proceso.
El duelo como proceso de vida
El duelo no se reduce a un solo momento.
Es un proceso que atraviesa pérdidas, cambios, separaciones y reorganizaciones.
Y muchas veces implica aceptar que algo ya no es como era, y que eso requiere un tiempo de elaboración.
Los duelos atraviesan distintas formas de la vida.
A veces se nombran, a veces se actúan.
A veces se elaboran, y otras veces se evitan.
Pero en todos los casos, implican un proceso de transformación frente a lo que ya no está o ya no es como era.
Autoras de la nota:
Marisa Pérez Labat – Psicóloga- @marisaperezlabat
Jésica Delgado – Counselor- Coach- @jesicadelgado.consultoria
Cristina Villalba – Counselor- Coach- @bienestar.psicosocioemocional/
Manuela All – Psicóloga
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