¿Por qué jugamos en psicomotricidad?

El juego permite que los niños y niñas empleen sus posibilidades psicomotrices. Garaigordobil (2002) refiere que el juego ayuda al desarrollo global, contribuyendo de forma significativa al desarrollo psicomotriz desde distintos puntos de vista:

  • Biológico, beneficia el crecimiento del cerebro ya que potencia la evolución del sistema nervioso.
  • Motriz, favorece el desarrollo del cuerpo y de los sentidos.
  • Cognitivo, estimula el desarrollo de las capacidades del pensamiento y de la creatividad infantil.
  • Afectivo, proporciona placer permitiendo expresarse y descargando emociones.
  • Social, contribuye a la adaptación del niño, debido a que al estimular la comunicación le permite conocer el mundo social y fomenta el desarrollo moral.

El juego es la mejor forma de comunicación entre los/as niños/as y el adulto.

Es un espacio en dónde se crea un vínculo afectivo, hay aprendizajes, existe lenguaje y comunicación, una interacción de ida y vuelta, un intercambio que favorece a la identidad y personalidad.

Jugar es fundamental para construir el pensamiento. Da lugar a la creatividad e imaginación. Favorece la exploración y el descubrimiento. El juego es una de las principales herramientas de la psicomotricidad. A través de éste se puede conocer las posibilidades de los más pequeños y enriquecerlas.

Para los/as niños/as el juego es prioridad en la infancia. En el jugar está impuesta la cultura, la vida cotidiana, el mundo que lo rodea. La ausencia de juego en el niño o la niña siempre en indicación de patología. Es importante que el juego surja del niño/a, que tenga iniciativa. Eso da cuenta de su representación simbólica, de la creatividad e imaginación.

El juego no significa lo mismo para el psicomotricista que para el/la niño/a. El psicomotricista juega con el pequeño/a a la vez que lo/a observa con una actitud de escucha y disponibilidad corporal. 

El profesional brinda un espacio para que pueda expresarse a través de la actividad lúdica. Con una planificación flexible, ya que se tienen en cuenta los emergentes que puedan llegar a ocurrir, pero siempre teniendo como finalidad el objetivo particular de cada uno.

Y ¿por qué jugamos entonces? Porque jugando nos movemos, nos emocionamos, aprendemos, estimulamos nuestro cerebro, creamos, construimos, transformamos, imaginamos, desplegamos nuestras posibilidades psicomotrices y muchas muchas cosas más que ayudan a la construcción armoniosamente de los/as niños/as.

Fiorella Natale

Técnica Superior en psicomotricidad

Especialista en primera infancia

@talleresdepmt

tallerespsicomotricidadpmt.gmail.com

Fuente imagen: escuelaeefc.com

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