Síndrome de Potter
En Septiembre de 2015 me entero que estaba embarazada, jamás dude en tener a mi bebé. Fui a la consulta con mi Ginecólogo y le comenté que estaba embarazada, lo confirmamos con un análisis de sangre. Lo primero que me dijo fue ‘Y ¿Querés tenerlo?’
Automáticamente me quedé helada, no esperaba esa pregunta..
Fui a ese médico porque le atendía a mi mamá y le atendió el embarazo a mi tía, que le fue perfecto..
Pasaban los meses y se empezó a complicar mas o menos en la semana 20, empecé con edemas en los pies. (Literal tenia los pies de elefantes)
Mi ginecólogo en ese momento jamás me mandó que me haga estudios, absolutamente nada.. En la semana 25 me voy a hacerme una ecografía, mi beba tenía poco líquido amniótico, a lo que el doctor me recomienda que hable con mi ginecólogo porque me dijo ‘Acá hay algo que no esta bien’
Urgente con mi marido y mi tía vamos a la consulta con el ginecólogo, le mostraron la ecografía (El médico nunca me quiso ver, nunca me llamó..)
Le dijo a mi marido y a mi tía que haga reposo, haga dieta y tome aspirinetas.
Hice 3 semanas de reposo.
En la semana 28, mi mamá me lleva el desayuno.. y después de desayunar voy al baño a vomitar, en ese momento mi marido me dice urgente a la consulta con el ginecólogo.. Llegamos y entramos, intentó escuchar el corazón y me dijo que no escuchaba los latidos que me tenía que hacer una ecografía doppler de urgencia,
Entro a hacerme la eco con otro doctor, y este me dice que mi beba tenia la cabecita aplastada, que no tenia latidos.
En ese momento me quedé helada, mi mamá inmediatamente rompió en llanto, y mi marido se golpeaba la cabeza contra la pared.. Yo no caía.
El doctor que me hizo la ecografía se levantó de la silla y ese abrazo que me dio, no lo olvido más, me dijo que la naturaleza es sabia y que nunca más iba a pasar por una situación así.
El ginecólogo que me estaba atendiendo me dijo que lo mejor era que al otro día tuviera un parto vaginal, para mejor recuperación, yo estaba tan helada que no pensaba en eso. Quería que me digan q no era cierto lo que me estaba pasando.
Salimos del consultorio, lleno de pacientes esperando. No hablé en ningún momento en el auto, estaba helada.
Llegamos a mi casa y me encerré en mi habitación con mi marido, nos abrazamos y ahí rompimos en llanto juntos..
Llegaron mi hermano, mis tíos.. Yo no quería ver a nadie, no quería que me abracen, no quería saber nada. Solo tocaba mi panza y la acariciaba.
Esa noche me pedí un lomito con papas.
No dormí en toda la noche.
A la mañana temprano nos levantamos, fuimos a la clínica a internarme.
Llegó el doctor y me dijo si ya había tomado una decisión, si quería parto Vaginal o Cesárea. Opte por cesárea, no me importa la recuperación. Solo quería que sea lo más rápido posible..
A las 16hs me hicieron cesárea, no me dejaron ver a mi beba. Fue realmente la cirugía mas horrible! En todos los sentidos, llegué temblando y con un ataque de llanto al quirófano. La Obstetra me hacia preguntas, me tomaba las huellas y yo lloraba, le agarraba la mano. Quería alguien al lado en ese momento.
Te cuento y se me caen las lagrimas volver a revivir todo eso.
Salgo de cirugía y llegaba la hora de volver a casa con las manos vacías.
Me salía leche por los pechos, era muy triste tener que pasar por todo eso.
Mi marido, un gran compañero.. Me acompañaba al baño, me limpiaba cuando iba de cuerpo, me bañaba.
El oprimió su dolor para que yo no me cayera, para que no me deprima, para acompañarme y en ese momento es tan importante el apoyo de la pareja.
Es un gran compañero de vida!
Fueron noches largas, donde no podía dormir, me levantaba a la madrugada gritando y llorando..
Conocí a muchísimas mujeres que habían pasado por eso, me refugie mucho en la espiritualidad.
Me acuerdo una noche que le pedí a mi beba, que me mande un milagro, yo quería ser mamá.
Cinco meses después me enteré que estaba embarazada, y es ahí donde llega a mi vida Salvador.. Mi niño arcoíris, mi gran maestro le digo yo.. (Mi niño que ahora tiene 3 años y medio.)
Y a todos les digo, que me lo mandó mi beba.
Tenía nombre y se llamaba Helena!
Mi mejor manera de sanar fue mi hijo, a todas las mujeres que pasaron por algo así o tienen historias similares. Les digo que no desesperen, que todo llega en el momento que tiene que llegar.
Y todo siempre nos deja una enseñanza!
Gracias por leer mi historia
Ojala ayude a las mamás que pasaron por algo parecido!
Muchos besos,
Julieta Vega – Maternidad Goya

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