Te enteras que estas embarazada. Un momento que nunca se borrara de tu mente. Se cruzan mil preguntas, miedos y ansiedades. Todo en un instante. Ahí mismo, algo empieza a cambiar.
Sabemos que el embarazo es una crisis vital que atraviesan algunas mujeres, ya que es un acontecimiento que viene a modificar nuestras vidas y nos lleva a repensarnos y a tener que tomar decisiones importantes.
Toda crisis, es una posibilidad de crecimiento, de cambio y de reelaboración.
Asimismo, el embarazo es un momento único para cada una de nosotras .Un estadío “mágico” que a su vez se encuentra atravesado por distintos fenómenos excepcionales.
En este período tienen lugar grandes cambios para la mujer, no solo físicamente, sino a nivel psicoemocional. Un cuerpo que se modifica para contener a ese bebe durante los próximos nueve meses, para alimentarlo y brindarse por completo a esta nueva vida.
Cada mes que pasa, cada cambio corporal, cada sensación que esa mamá va sintiendo en su vientre, despertará nuevos pensamientos y emociones en ella. Todo esto la nutrirá y le irá dando todo lo que necesita para su nuevo rol, para maternar.
Pero ninguna mujer es igual a la otra; y esto hará de cada embarazo, de cada una, una experiencia completamente distinta a la de las demás. Queda embarazada con ella su historia y su bagaje. Es una experiencia sumamente individual y personal.
Pero ¿Cómo es que la mente se prepara para alojar a ese bebito?
El embarazo es un momento en el que retornan muchas cosas que se encontraban escondidas en lo más profundo de nuestra mente (el inconsciente). Aumenta la sensibilidad y surge una fuerte necesidad por repensar aquello que había quedado alojado en el pasado: nuestros vínculos, la relación con nuestros padres (sobre todo el vínculo con la propia madre), así como también puede ocurrir que afloren recuerdos y pensamientos que se creían olvidados.
Asimismo, se pone en cuestión la propia crianza; pueden reactivarse traumas infantiles, duelos no elaborados o incuso traumas derivados de un embarazo anterior.
Este estado de permeabilidad que se da durante la gestación, en donde lo inconsciente retorna de distintas maneras, es lo que se conoce como fenómeno de Transparencia psíquica.
Fue acuñado por la psiquiatra Francesa Monique Bydlowski y hace referencia “al estado de susceptibilidad donde fragmentos del inconsciente vienen a la conciencia.”
Esa sensación de ver cosas de las que antes una no se daba cuenta, poder comprender aquello que no tenía sentido hasta entonces e incluso perdonar aquello que antes no se podía. Todo tiene otra óptica desde donde mirarse.
Pueden también, volver a la conciencia identificaciones y conflictos que habían quedado sin resolver.
Además suelen aparecer sueños muy vívidos en los que se hacen presentes miedos, ansiedades, angustias y deseos de esa futura mamá; recuerdos de la infancia, o preguntas sobre su origen y su nacimiento.
Todo esto es lo que le da recursos a las mujeres madres, para ir construyéndose en su nuevo rol, y determinará como y desde donde esa mamá se vinculará con su bebé.
Este lazo comienza desde el embarazo y está atravesado por todo aquello que surja a raíz del fenómeno de transparencia psíquica, además de factores ambientales, sociales, interpersonales y situaciones estresantes, como también de la imagen que ella, ha logrado concebir de su propio hijo y de ella misma como mamá.
Todo esto da lugar al advenimiento de una madre. Se inaugura en esta mujer una nueva identidad (aunque no sea el primer embarazo) ya que cada uno de ellos viene a transformarnos un poco más. Cada semilla dentro nuestro, nos lleva a re-armarnos y a re-pensarnos.
Con cada embarazo, comenzamos una nueva aventura.
Eliana Patterer
eliana.patterer@gmail.com
Lic. en Psicología
Especialización en Maltrato en la Infancia
@emesmujerymama

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