Octubre Rosa: detección temprana y salud mamaria

Cada mes de octubre, el lazo rosa nos recuerda la importancia de concientizar sobre el cáncer de mama. El cáncer de mama es el cáncer de mayor frecuencia en la población femenina, pero también es una patología con altísimas tasas de curación cuando se detecta en sus fases iniciales. La información rigurosa, la prevención y el control médico periódico constituyen los tres pilares fundamentales para cambiar el curso de esta enfermedad.

Argentina: datos oficiales

De acuerdo con los registros del Instituto Nacional del Cáncer (INC) y la Sociedad Argentina de Mastología (SAMAS), el panorama estadístico en nuestro país refleja la magnitud de esta problemática:

Incidencia: en Argentina se diagnostican más de 22.000 casos nuevos por año, lo que representa aproximadamente el 32% de todos los tumores malignos detectados en mujeres.

Impacto poblacional: se calcula que 1 de cada 8 mujeres que alcancen los 80 años desarrollará cáncer de mama en algún momento de su vida.

Sobrevida y respuesta al tratamiento: cuando la enfermedad se detecta en estadios tempranos (tumores pequeños y sin compromiso ganglionar), la probabilidad de curación y sobrevida a los 5 años supera el 90%.

Mortalidad: a pesar de ser la primera causa de muerte por tumores en mujeres en el país (con más de 5.600 fallecimientos anuales), las curvas epidemiológicas de las últimas décadas muestran una tendencia a la baja en la tasa de mortalidad, atribuible al avance en los tratamientos y a un diagnóstico cada vez más precoz.

Factores de riesgo y pautas de prevención primaria

Aunque existen factores de riesgo no modificables —como el sexo femenino, el envejecimiento, la presencia de mutaciones genéticas (BRCA1/BRCA2) o los antecedentes familiares de primer grado—, existen otros factores que, si pueden modificarse para prevenir el cáncer de mama, como, por ejemplo:

Mantener un peso adecuado: evitar el sobrepeso y la obesidad, especialmente después de la menopausia.

Actividad física regular: realizar al menos 3 veces a la semana de ejercicio de intensidad moderada. Acorde a cada persona y controlado por un profesional.

Alimentación equilibrada: priorizar el consumo de frutas, verduras, granos enteros y reducir el consumo de ultraprocesados.

Evitar el consumo de alcohol y tabaco: ambos están reconocidos como factores de riesgo oncológico.

Terapia de reemplazo hormonal (TRH): evaluar de forma personalizada con el ginecólogo el uso prolongado de tratamientos hormonales combinados durante la posmenopausia. Nunca automedicarse.

El diagnóstico precoz: Guía de controles y estudios

El cáncer de mama en sus etapas iniciales no suele doler ni presentar síntomas evidentes a la vista o al tacto. Por ello, el diagnóstico no depende de la aparición de molestias, sino de los estudios de rastreo por imágenes (screening).

Mamografía: El estudio de elección

Es la herramienta fundamental que permite detectar lesiones no palpables (microcalcificaciones y pequeños nódulos) años antes de que sean perceptibles.

Recomendación general (SAMAS): se recomienda una mamografía anual a partir de los 40 años en mujeres asintomáticas y sin antecedentes familiares directos.

Factores de riesgo elevado: en mujeres con antecedentes familiares directos (madre, hermana o hija con cáncer de mama), los controles deben iniciarse 10 años antes de la edad en que se le diagnosticó la enfermedad al familiar más joven, o según la pauta que establezca el mastólogo.

Ecografía mamaria

Es un método diagnóstico complementario a la mamografía. Resulta de gran utilidad para caracterizar hallazgos (diferenciar entre nódulos sólidos y quistes) y evaluando mamas de mayor densidad del tejido glandular.

Se puede realizar a cualquier edad y no reemplaza la mamografía.

Autoconocimiento corporal y señales de alerta

Si bien el autoexamen mamario no reemplaza a la mamografía anual, es clave promover que cada mujer conozca la anatomía habitual de sus mamas para consultar de inmediato ante cualquier cambio significativo:

Bultos, nódulos o engrosamientos en la mama o en la zona axilar.

Cambios en la textura de la piel (hundimientos, pliegues, enrojecimiento o apariencia de «piel de naranja»).

Retracción, inversión o descamación del pezón.

Secreción espontánea por el pezón (especialmente si es hemática o transparente).

Alteraciones en la forma o el tamaño de la mama.

Octubre Rosa: Una oportunidad para agendar tu turno

El propósito central de Octubre Rosa no es solo generar visibilidad, sino impulsar acciones concretas. Agendar la consulta ginecológica anual, realizarse la mamografía de control y compartir esta información con familiares, compañeras y amigas es la forma más directa de promover la salud mamaria.

Ginecóloga, Obstetra

IG: @ginecoparatodxs

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